Thomas Hillerkuss llegó al Archivo Histórico de Torreón con sus investigaciones sobre los conversos que llegaron a la Nueva España.
¿Un Alemán hablando de judíos? era la pregunta que todos se hacían. Empieza su charla diciendo que su abuela era judía, se apellidaba Rosenthal.
Y nos dice que él es mestizo tiene sangre polaca, sueca, holandesa, alemana y 25% judía. Las primas de la abuela se casan con dos generales importantes de la Primera Guerra Mundial.
Cuando llegan los nazis se hacen de la vista gorda y los dejaron en paz, claro por los generales, héroes alemanes.
“Los conversos no sólo llegaron a Nuevo León y a Coahuila, sino a todo México” comenta Thomas. Los árboles genealógicos así lo demuestran.
Estos nuevos cristianos traían todo un bagaje en las espaldas.
Lo judíos conversos y no conversos les ayudaba el conocimiento, ya que eran expertos en diferentes áreas como: la banca, contaduría, la medicina, las leyes y además eran grandes artesanos en joyería, y en otras áreas.
Ese conocimiento era lo que los hacía fuertes y diferentes a los “otros”. Un dicho que se decía en Nuevo León.
Mi familia es de Zuazua Villarreal Chapa y las abuelas comentaban. “No te fijes en ese o esa no es como nosotros “.
En realidad la causa en contra de ellos era económica, porque los judíos andaban en oficios libres, ya que al negarles los oficios tradicionales no podían ser carpinteros, herreros, albañiles y otros) buscaron otras fuentes.
Les quedaba el comercio, y la banca eran prestamistas y se hicieron ricos.
Árboles genealógicos de los grandes apellidos de Jalisco, Taxco, Puebla, Hidalgo y del Norte de México aparecen en los libros de Thomas Hillerkuss.
Los nombres de estos nuevos cristianos se adaptaron a la nueva realidad, al igual que las genealogías. Los nuevos cristianos compraron el certificado de limpieza de sangre. Y las familias se integraron a otras familias de conversos.
“La cedula real de Barcelona fechada el 16 de julio de 1516. Indica la prohibición de judíos, conversos, y protestantes, así como a sus descendientes de dos generaciones, para que viajaran al Nuevo Mundo.
No obstante muchos burlaron esa ley y se subieron a los barcos” ( entrevista de Saúl Rodríguez ) .
Según Thomas, los judíos conversos que llegaron a la Nueva España escondían su linaje, traían consigo algo que nadie más poseía que era el conocimiento y con ello se hicieron fuertes, también atrajeron envidias y como todos sabemos cuando alguien es mejor que otros empiezan los rumores y la cacería de brujas.
Los conversos en México y del Norte pagaron un precio. La familia Carvajal no siguió las reglas comerciales de la Nueva España y su castigo fue la inquisición.
Era un castigo no tanto por la religión sino por no seguir las reglas económicas que imperaban en el Reino. Todos sabemos la economía tiene otra ley.
Hubo una demanda de un cura de Saltillo a mis ancestros los Villarreal en la que decía que los “Villarreales” eran judaizantes; uno era alcalde, otro capitán y el último sacerdote”.
La demanda no prosperó, sino yo y mis hijos no estaríamos aquí.
En la Nueva España la inquisición sólo juzgó y aplicó castigo a 52 personas en comparación con lo que hizo la Inquisición en España.
Un tema que tenemos que seguir estudiando. En la conferencia nos acompañó el cronista de San Pedro Garza García, Nuevo León, Carlos González Rodríguez que por cierto ha estado trabajando el tema de Luis de Carvajal y de la Cueva desde hace años, ha viajado a Portugal y España para comprobar documentos.
Su libro “Poderoso señor capitán Don Luis de Carvajal y de la Cueva: gobernador del Nuevo Reino de León” editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León es un referente de nuestra historia Nuevoleonesa.
Ahora los descendientes de judíos en Nuevo León se han hecho españoles. Si antes lo negaban hoy se acogen a la ley. Un plan B como en un artículo lo escribió Luis Petersen.
Gracias Thomas por venir a Torreón y por tu gran trabajo historiográfico de los judíos conversos.