Política

¿América para los americanos?

Al decidirse Donald Trump a detener a Nicolás Maduro, hoy ex dictador de Venezuela, sabía que ponía en juego la presidencia estadounidense, así como los reclamos de los pueblos de América, -que no se hicieron esperar- por su accionar arbitrario y fuera del contexto legal.

Pero eso no le importó al mandatario estadounidense; logró una victoria de ejemplo hasta para sus detractores. Sin embargo, a partir de esa acción que quiérase o no impresionó hasta a los que se sienten doctos en estrategias militares, el controversial mandatario dejó en claro que no le tiemblan las piernas para adoptar medidas draconianas.

Y es que el traslado de Maduro sin escalas desde su búnker en la casa presidencial de Miraflores hasta Nueva York fue seguido por millones de espectadores que se apostaron tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación y agencias internacionales que dieron cuenta de lo que estaba aconteciendo en Caracas.

Hasta ese momento pudo observarse que la arrogancia del otrora mandatario de Venezuela quedó reducida a un simple pasaje de la historia moderna de aquella nación sudamericana, en la que Nicolás Maduro abusó hasta las saciedad de lo inimaginable, con la constante y flagrante violación al estado de derecho, así como las represiones, los encarcelamientos de miles de venezolanos que levantaron la voz para derrocarlo.

Gobiernos afines como el de México, Colombia, Brasil, Nicaragua, y otros más, tardaron solo un par de horas en reclamarle al presidente estadounidense su accionar ilegal. Luego de observar la determinante acción en la que su homólogo venezolano quedó reducido a un simple prisionero y en la que no parecía sorprendido cuando iba custodiado por los marines estadounidenses, todos invocaron al derecho internacional por el abuso y exceso de la fuerza de los vecinos del norte.

Empero, los reclamos que más se escucharon en el ámbito mundial fueron los de México y Colombia, ya que con la violación flagrante de la ley y los tratados internacionales mostrada por los estadounidenses, imaginaron que ese accionar podría sujetarse a ambas naciones.

A pesar de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha tenido acercamientos y logros con Trump que incluso éste le ha reconocido de manera pública, zozobra por las acciones que implementó para detener a Maduro.

Una de las principales que mantiene en un hilo a la mandataria es el del freno que como sea debe imponer a los cárteles, que mantienen su hegemonía a lo largo y ancho de la geografía nacional.

De ahí que los mandos castrenses de México deben encontrar el mecanismo para contener de una vez por todas ese maldito flagelo que sigue en crecimiento y expansión en todos los rincones de nuestro amado país.

Sin duda la detención, legal o ilegal, así como el traslado de Venezuela a la Corte de Nueva York de Nicolás Maduro, significa en términos reales la “apertura”, al precio que sea, de los íntimos secretos y recovecos que tuvieron los mandatarios de cualquier nación del mundo hasta el último sábado.

Se acabaron los lugares y escondites de privilegio que tuvieron a muchos presidentes, caciques y dictadorzuelos, lejos del mundo real, con la vida salvada. O cuando menos eso en apariencia era el privilegio del que disfrutaban y hacían alarde muchos con mayor jerarquía.

Hoy muchos a los que les siguen los pasos porque son violadores del orden legal, no pueden ni conciliar el sueño. Parece que ahora si son seres vulnerables a los que la ley y la justicia les pueden echar el guante. Reza el viejo adagio que nunca ha fallado ni un centímetro: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar…”


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Marco Antonio García
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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