Política

Tu identidad vale más que tu cartera.

  • Torre Azul
  • Tu identidad vale más que tu cartera.
  • Marcelo Torres Cofiño

En México, el teléfono celular dejó de ser un simple aparato: se convirtió en la llave de nuestra vida financiera, laboral y familiar. 

Desde allí administramos cuentas bancarias, pagamos servicios, enviamos documentos sensibles o resguardamos fotos y conversaciones privadas. 

Esa centralidad explica por qué la delincuencia encontró en nuestra identidad digital un botín más lucrativo que cualquier cartera. 

Y también explica por qué urge actualizar la ley, como propone la iniciativa que presenté en la Cámara de Diputados, en apoyo a la ciudadanía que se ha acercado para expresarme su gran preocupación al respecto, sobre todo aquellos que ya han sido víctimas.

El robo de identidad y los fraudes derivados se han disparado de manera alarmante. 

Solo en un año, los clientes bancarios perdieron más de 11 mil millones de pesos por este delito; y los reportes especializados revelan un incremento del 84% en la suplantación digital, con pérdidas de más de 14 mil millones de pesos. 

No hablamos de estadísticas abstractas: hablamos de adultos a quienes les vaciaron la cuenta, les negaron créditos o los exhibieron injustamente como “deudores morosos” o incluso como delincuentes. 

Y todo esto ocurre, mayoritariamente, a personas trabajadoras que confiaron en que “no les pasaría”.

El caso de las apps “montadeudas” es todavía más grave. Usan permisos abusivos para vaciar nuestros contactos, fotos y ubicación, y ejercen violencia digital: amenazas, manipulación de imágenes, mensajes masivos a familiares o compañeros de trabajo, acusaciones falsas y campañas de difamación. 

Según datos del CCE y la CONDUSEF, más de mil aplicaciones han operado bajo este mismo esquema entre 2021 y 2024. 

No solo destruyen el patrimonio: destruyen la reputación y la salud mental.

El problema es evidente: el marco penal actual no reconoce la identidad digital como un bien jurídico propio. 

Hoy, una víctima debe navegar un laberinto legal entre figuras de fraude, falsificación o amenazas, sin una herramienta clara para que el Estado actúe con rapidez. Eso cambia con esta iniciativa.

La propuesta crea un delito autónomo de robo y suplantación de identidad digital, con agravantes cuando las víctimas son adultos mayores, niñas, niños o personas en situación de vulnerabilidad. 

También tipifica la violencia digital extorsiva ligada a apps de préstamo y a la cobranza digital abusiva. 

Y, además, reforma la Ley Federal de Protección de Datos Personales para prohibir expresamente que cualquier plataforma use nuestros contactos o fotografías para acosarnos o intimidar a terceros.

Finalmente, se plantea un Protocolo Nacional de Respuesta Rápida para que las autoridades cibernéticas puedan bloquear perfiles, suspender apps y eliminar contenido ilícito sin que la víctima deba esperar meses. 

Porque la identidad digital es una extensión de la identidad personal, y protegerla es una obligación del Estado.

La vida digital llegó para quedarse. La violencia digital también. Es momento de que la ley se ponga al nivel de la realidad

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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