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Viernes , 22.02.2019 / 20:57 Hoy

Catarata

México Libre, la dinastía panista

Luis Petersen Farah

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A su favor está la debilidad de casi todos los partidos políticos, incluyendo al PRI. También está, por supuesto, la crisis cada vez más honda del PAN, que ellos mismos contribuyeron a profundizar. México Libre, el partido en ciernes de Margarita Zavala y Felipe Calderón, busca alimento también (y lo hallará sin duda a su favor) en su apuesta pesimista sobre la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

En su contra, sin embargo, están las percepciones negativas del sexenio calderonista, en particular las relacionadas con la guerra del narco que marcó una forma contundente y para muchos criminal de enfrentar a la delincuencia organizada. Los muertos de seis años pesan, sobre todo ahora que se declara terminada la guerra y por segunda ocasión se intenta cambiar de estrategia.

En su contra, México Libre tiene también el manejo que, como presidente de la República, Calderón tuvo de su propio partido: más cercano al priismo clásico, que nada tenía que ver con la sana distancia. Sus decisiones partidistas acumularon resentimientos en sus correligionarios.

En su contra está igualmente la campaña inconclusa de Zavala el año pasado. Empezando por su renuncia al PAN, que fue vista por muchos simpatizantes como una incapacidad de jugar en equipo, de perder según las reglas en uso, de esperar la llegada de otra oportunidad. Ella prefirió forzar las circunstancias y sobre todo poner en riesgo al partido, que entró a la elección presidencial con una fractura de cráneo que nunca se había visto (y eso que el PAN había sido cliente frecuente de traumatólogos). Y para acabarla, la campaña independiente nunca despegó.

En su contra tiene que no hay más figuras fuera de Margarita y Felipe. Y ellos, hoy por hoy, no resaltan sino opacan la creación del partido y cualquier otra idea fundacional que quieran hacer brillar.

Y juega en su contra el momento, la luna de miel de AMLO y Morena en el gobierno. Por eso, más que apoyos tiene por ahora “firmas” detractoras en Change.org.

¿Lograrán los números que pide el INE? Sin duda. En México Libre se preparan para estar listos cuando lleguen mejores tiempos. Y la opinión hacia ellos mejorará en la medida que arrecie la ya esperada crítica al gobierno actual. A condición, claro está, que logren formar un equipo diverso y construir un edificio simple y sólido de ideas políticas, más allá de la compleja y muy manoseada doctrina panista.

México Libre no puede repetir el PAN de ahora, pero tampoco el de antes. Para lo primero se requiere menos cinismo, es cierto, y sobre todo entender cómo fue que llegó hasta allá.

Para lo segundo es clave tomar en cuenta una sociedad más inclusiva, abierta y plural que la de los años 40 del siglo pasado. En México Libre se ha hablado de bien común, como en el partido en que Calderón y Zavala militaron tantos años; qué bueno, pero en todo caso se necesita una relectura de las nociones: reformularlas, aligerarlas y acercarse más a la obligación básica de formar un estado de derecho.

Las ideas del Partido Acción Nacional, en parte por su época, quedaron rellenas de una moralidad única oculta, de catolicismo y sobrevaloración de lo que consideraban buenas costumbres. Y el relleno no sale hasta que lo muerdes.


luis.petersen@milenio.com





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