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Mirada en la red

Maternidades olvidadas

Luis A. Guadarrama Rico

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Frecuentemente encorsetamos desiguales maneras de vivir o de experimentar la maternidad. La mayoría de la gente tiene una visión esencialista, instintiva; pródiga en amor y abnegación; que transpira ternura por todo el cuerpo femenino en gestación, sea porque ha parido, o porque está criando; guardiana invencible de cada vástago y, por si algo faltase, con una predisposición innata para el silencio sufriente y la mansedumbre.

El pasado viernes celebramos una sola manera de referir a la maternidad; animados por lo festivo, llegamos directamente al puerto del significado único, que con certeza rocía a cada una, quepa o no ese sentido. De ahí: «Madre, sólo hay una»; «Nadie como la madre» o, «Como Dios no puede estar en todo lugar, creó a las madres».

Es difícil escapar al dominio de estas ideas o estereotipos que gravitan culturalmente aquí, como en otros países. Nuestros anhelos edulcorados colisionan cuando nos ponemos de cara a las realidades maternales. A veces, tales nociones no corresponden con las crianzas expuestas en cada señora específica.

¿Existen señoras que viven pegaditas o dentro de la médula de ese concepto azucarado e idílico? No lo dudo ni por un instante ¡Sería un irreverente, un apóstata! Pero no es menos cierto que en cada persona se reproduce o cristaliza esa imagen sublime de manera distinta y quizá, en algunos casos, guarde su distancia.

Quienes están desmarcadas –no siempre por elección-- son algunas de las siguientes: Las que viven en pobreza extrema; las que secretamente viven arrepentidas de haber elegido ese camino para sus vidas; aquellas lesbianas que tuvieron que vivir una vida heterosexual para poder tener un hijo (a) anhelado (a) y que, años después, han logrado o no, salir del clóset; las progenitoras que por motivos inescrutables han dejado a sus hijos o hijas al cuidado de cuñadas, hermanos, abuelas o en albergues; aquellas que, sin haber gestado ni parido, se han convertido en madres de sus respectivos (as) progenitores (as); los padres que han abarcado lo maternal en sus formas de crianza.

«Ser madre» es una manifestación diferenciada, debido a una serie de condiciones materiales, históricas, sociales, ideológicas, de clase social y personales, que no siempre se quieren reconocer. Así, el pensamiento hegemónico ejerce su función.

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