Sigamos contaminando y nuestros hijos sufrirán la realidad.
Los océanos cubren 70% de la superficie de la Tierra y actualmente están 20 cm más altos que en los años 1800. La ciencia espera un aumento de medio metro en los siguientes 80 años, en algunos lugares. Eso generará que muchas playas del planeta dejen de existir.
Para el año 2050, una persona de cada siete, de los 7.5 billones que existimos, vivirá 10 metros abajo del nivel del mar. Esto es producto del calentamiento que expande los mares y que es causado por la contaminación ambiental.
Si las emisiones de carbono se reducen, según el acuerdo de París, lo único que se logrará es bajar la temperatura 1.5 grados centígrados y así el mar solamente crecerá medio metro, comparado con la actualidad. Lo anterior causará la pérdida de cerca del 2% del producto económico anual, de todas las naciones y si sube el mar otros 30 o 40 cm, bajará 2.5% el producto bruto, o sea la economía formal de todos los países, lastimando más a los que menos tienen.
El problema somos nosotros y la solución también está en nuestras manos, no para resolver, pero sí para minimizar este serio reto a la supervivencia humana, pues usando un poco la imaginación podemos pensar qué sucedería si desaparecieran 250 mil casas de las playas de un país con 150 millones de habitantes, que así se calcula, ¿y a dónde iría esa gente? Porque ahora estamos asustados por la emigración producto de la pobreza, pero ¿cómo podrían los países más o menos desarrollados soportar este crecimiento terrible de la pobreza y por supuesto de la migración?
Contaminar con bióxido de carbono, producto de los derivados del carbón como el petróleo; contaminar con las unidades móviles que dependen de lo anterior y contaminar con cualquier derivado industrial o terrícola, en términos de fragmentos de determinado número de micras y simplemente de la contaminación por plástico, generará más calor y suciedad en el mar, y por supuesto harán este planeta inhabitable.
Yo no estoy dando datos para asustar a nadie. Simplemente son los que existen de grupos muy grandes de científicos que se reunieron en petit comité, en París, después del acuerdo y no quisieron, por el pánico, dar toda la información, pero sí se logró que la misma sobrepasara las confidencias y actualmente se conoce en las áreas de ciencia, esas a las que le tiene alergia nuestro presidente López Obrador.
Descartes: Pienso, luego existo… El problema somos nosotros y la solución parcial es nuestra. Pobres de nuestros hijos y nietos.
luisetodd@yahoo.com