Le debemos un homenaje.
Ayer me enteré que falleció el arquitecto Óscar Bulnes, que conocí desde hace mucho tiempo y que siempre fue un caballero atento y un artista genial en su concepción urbana, integrada a nuestra cultura y a nuestra ciudad. Por eso le debemos un homenaje, ya que cambió la estética de una ciudad industrial en muchos lugares de esta área metropolitana.
El arquitecto Bulnes es el autor del llamado puente Atirantado. También de una obra en el Tecnológico, de una represa en Santa Catarina, para evitar las inundaciones y de múltiples proyectos que estuvieron en su lápiz de dibujo y en su planeación mental, que forman parte de la belleza plástica de una ciudad que no es bonita por su historia ni por antonomasia, porque tiene una contaminación industrial de la que nos sentimos orgullosos, pero que no es bella por sí misma.
La ciudad de Monterrey ha sufrido una pésima planeación urbana y por eso tenemos edificios desordenados por todos lados; falta de integración a los servicios públicos y en fin, un caos que el arquitecto Óscar Bulnes detectó, se pronunció en favor de la armonía y creó estas obras que son iconos de nuestra entraña regional y que forman parte ya del fenómeno plástico de Monterrey.
Además de lo anterior y felicitándolo post mórtem por su genialidad, el arquitecto era un hombre tranquilo, sereno, que aguantaba las críticas; que tenía buena relación con los urbanistas que hay en este lugar y además seguramente era un hombre feliz, porque siempre sonreía y además era un caballero en el trato interpersonal.
Este personaje es un ejemplo para todos los jóvenes que están estudiando arquitectura y para los arquitectos que están planeando sus edificios, para que Monterrey no sea una ciudad desordenada y con vialidad congestionada. Ojalá que en reconocimiento y recuerdo del arquitecto Bulnes, le pongamos su nombre a una obra o calle, para que esté impreso en nuestra historia urbanística una persona que dio todo a esta ciudad y le cambió su fealdad original por la necesidad de una belleza moderna, pero con estética y con objetivos claros en su función. Lo vamos a extrañar.
Descartes: Pienso, luego existo… Honor a quien honor merece. El arquitecto Bulnes merece un reconocimiento público y su nombre debe quedar impreso en alguna parte de nuestra ciudad, como ejemplo.
Luis Eugenio Todd