Levantarse temprano no es la solución para la inseguridad.
Me llama mucho la atención que, como figura paternal, AMLO regañó a los gobernadores porque no van a las juntas matutinas para tratar la seguridad, como él lo hace, levantándose a las 5 de la mañana para empezar a las 6 y luego seguir con su baño de prensa a las 7. Todo eso demuestra una enorme capacidad de trabajo, igual que sus giras. De lo último, tenemos que felicitarlo; de lo primero, tenemos que meditarlo.
El problema de la inseguridad no se va a resolver por levantarse temprano; se va a resolver cuando se planee con todos los factores involucrados y se actúe con una estrategia bien definida, utilizando el método científico y las experiencias internacionales.
Por supuesto que es importante combatir la pobreza y la marginación, pero repartir y distribuir recursos en forma ocurrente no va a producir resultados, porque el tema es educativo, cultural, mundial, espiritual y además económico, y tiene que ver mucho con las enfermedades del siglo XXI como la depresión, la ansiedad y las adicciones.
Con todos esos factores involucrados se requiere un análisis desde diversas especialidades y eso no tiene nada que ver con ser un buen madrugador, sino tiene que ver con ser una persona muy inteligente, que concilie intereses, coordine a muchas personas y que se asesore internacionalmente sobre ese flagelo que nos ha colocado en un nivel que no habíamos tenido, desde la Revolución Mexicana.
Yo pienso que en lugar de regañar a los gobernadores, hay que invitarlos a participar en la planeación estratégica y marcar algunas reglas generales, así como terminar con un nacionalismo que no le permite al Presidente ni salir a un poblado vecino en Estados Unidos, y menos tratar ese tema en las convenciones internacionales de grandes líderes del mundo, pues cree que todo se puede resolver aquí, cuando la globalización ha desmentido al nacionalismo estricto y nos ha convencido de un nacionalismo global.
Ojalá que las cosas buenas del Presidente no se diluyan con tantas ocurrencias obsoletas que ya no se aplican en el siglo XXI.
Descartes: Pienso, luego existo… La figura paternal genera antítesis, como también el que regaña a sus mal llamados subalternos, porque vivimos en un régimen federalista, no produce amor, sino rencor.
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