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Viernes , 19.04.2019 / 00:01 Hoy

Mundo Industrial

Navidad, sinónimo de Familia

Luis Apperti

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Este año coincide que es Navidad el día que escribo esta columna semanal, y justo ayer recibí un mensaje de un amigo, en donde refleja la enorme tristeza que a él le causan estas celebraciones.

Narra mi querido Enrico, que estas fechas están llenas de ruido, de fiestas vacías, de felicitaciones de personas que el resto del año ni siquiera se acuerdan de que existimos, que las navidades tienen el poder de traerle tristeza y melancolía, de aquellos momentos de niño, donde la Navidad era sencilla, en familia, con la gran ilusión de irse a dormir temprano, para que la noche pasara rapidísimo correr al día siguiente al árbol a ver qué regalos dejó Santa Claus por haberse portado bien.

Todos sus comentarios me hicieron reflexionar de manera profunda cuánta razón tiene; la velocidad vertiginosa con la que estamos viviendo nuestras vidas nos torna insensibles a las cosas que son verdaderamente valiosas.

Hemos distorsionado a lo largo de los años el verdadero espíritu de la Navidad, convirtiéndolo en una época de fiesta sin freno, de fortalecer hábitos de consumo más allá de la sensatez; estamos enseñando a los hijos las razones equivocadas de lo que significa esta celebración.

La Navidad representa la exaltación de la célula misma de la humanidad, la Familia.

El nacimiento de un niño que para los creyentes es Dios que vino a salvar al mundo, y para los no creyentes es la imagen de ese núcleo familiar que con la llegada de un nuevo integrante en la época más fría del año, es la promesa de un mejor año nuevo para todos.

La comercialización que hemos hecho de la Navidad es un reflejo de la gran pérdida de valores que hemos sufrido a lo largo de muchos años; vaya, se da el caso de a veces competir por quién dio el regalo más caro.

El simbolismo de un humilde pesebre, de un alumbramiento entre animales de una granja, de alguien sin techo pidiendo ayuda, y la presencia de 3 Reyes de diversas latitudes llegando a presentar sus ofrendas, nos habla del fondo de esa anécdota.

Nos muestra la compasión por el prójimo, nos enseña la humildad de poder ver por los demás y nos enseña la sencillez con la que una familia puede celebrar la dicha de la llegada de un nuevo hijo. Que la verdadera magia de la Navidad llegue a ustedes y sus familias.

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