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La nueva brecha de la riqueza

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  • Luis Apperti

Durante siglos, la desigualdad económica estuvo determinada por la posesión de tierras, recursos naturales, poderío militar y/o capital financiero.

Sin embargo, en el siglo XXI ha surgido una nueva variable que redefine la riqueza de las naciones y de las personas: la capacidad tecnológica.

Quienes dominan la innovación avanzan a velocidad exponencial; quienes no lo hacen corren el riesgo de quedar atrapados en un rezago cada vez más difícil de remontar.

La inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología, la computación cuántica y la robótica están transformando la economía global con una profundidad comparable a la Revolución Industrial.

El maestro Amin Toufani planteó una tesis provocadora: la “bifurcación de especies”.

Entendida esta como una separación funcional entre quienes tienen acceso a las herramientas tecnológicas que potencian sus capacidades y quienes quedan excluidos de ellas.

En otras palabras, una humanidad aumentada por la tecnología y otra limitada por la falta de acceso al conocimiento, la conectividad y la innovación.

Las economías que invierten agresivamente en investigación y desarrollo atraen talento, generan empresas de alto valor y concentran una proporción creciente de la riqueza mundial.

Mientras tanto, los países que dependen de modelos productivos tradicionales enfrentan menores tasas de crecimiento, pérdida de competitividad y una creciente fuga de cerebros.

Una brecha tecnológica persistente se va a traducir en diferencias de educación, salud, productividad e incluso esperanza de vida.

La desigualdad deja entonces de ser una cuestión de ingresos para convertirse en una diferencia de oportunidades vitales.

El crecimiento de esta brecha no se da de forma lineal, sino exponencial.

Un país que hoy invierte poco en innovación no pierde únicamente el crecimiento de este año; compromete su competitividad futura, su capacidad de atraer talento y su posición dentro de las cadenas globales de valor.

En contraste, las naciones que lideran la inteligencia artificial, la biotecnología, la energía avanzada y la robótica están acumulando ventajas que se multiplican con el tiempo.

Para muchos países en desarrollo, el mayor riesgo no es quedarse atrás respecto a sus vecinos, sino respecto al futuro mismo.

Cada año de retraso tecnológico equivale a perder una parte del crecimiento potencial de la próxima década.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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