Comentábamos en columnas anteriores respecto de la ebullición que se ha provocado por la viralización en el uso de herramientas de Inteligencia Artificial prácticamente en todos los ámbitos.
Existe – como en todos los casos en que se presenta un cambio- una resistencia y una controversia en donde se cuestiona si tal cosa es buena o mala; basta recordar que en la época de las carretas tiradas por caballos, al aparecer el auto de vapor, se le denominó “máquina del demonio”.
La realidad es que este cambio de la transición de la Inteligencia Artificial débil, a la segunda etapa, que es la de una Inteligencia Artificial generalizada, está evolucionando a una velocidad asombrosa.
ChatGPT-3 salió a la luz pública el 22 de noviembre de 2022, y al día de hoy, ya tiene más de 100 millones de usuarios activos al mes.
Y solo bastaron dos meses para que Microsoft abriera al público su herramienta de inteligencia artificial en su navegador Bing, que ya incorpora la app para teléfonos inteligentes tanto iOS como Android, esto la semana pasada y ya el número de usuarios está creciendo exponencialmente.
Por supuesto Google no se podía quedar atrás y ya está trabajando en su herramienta de AI que se denomina Bard, y que ya está en etapa de prueba con un número pequeño de usuarios seleccionados.
Esta herramienta cuando esté disponible al público, va a estar conectada a Internet, lo que va a hacer que la velocidad de desarrollo sea aún mayor.
En un artículo escrito por Sabrina Ortiz en el sitio web Zdnet nos cuenta de un profesor de la Universidad de Pensilvania, que no solo no cuestiona el uso de ChatGPT en la escuela, sino que motiva a los alumnos a su uso cotidiano incluso directamente en sus clases.
El resultado ha sido un mayor desempeño por sus alumnos; al estar utilizando el principio de ensayo-error, este profesor está innovando al incorporar en el aula el uso de las herramientas de AI.
La visión del profesor Ethan Mollik de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, es la de que los estudiantes deben aprender a usar ChatGPT, y aprender a usarla bien, para que el resultado sea que verdaderamente sirva para estimular el aprendizaje del alumno.
Debemos abrir nuestra mente a fin de poder desarrollar esta tecnología masivamente pero, al mismo tiempo, diseñar los mecanismos de regulación para que este uso sea adecuado y óptimo.
Luis Apperti Llovet