Política

La generosidad es nuestra historia

La verdad es que rara vez nos presentamos como leoneses. Más bien decimos y con mucho orgullo ¡Soy de León! Y es que ser de León no es solo si nacimos aquí o no. Somos una ciudad construida, desde aquel 20 de enero de 1576, por gente que llegó de otras partes y aquí encontró su destino.

Así les pasó a los abuelos, quizá a nuestros padres, a su vecina, a sus mejores amigos, a los del chat del fraccionamiento, a usted que me lee. Un día llegan a León y ya no se van. Lo que sigue es echar raíces. ¿Irnos? ¿A dónde? Ser de León es una decisión.

Entonces, ¿cómo es que teniendo todos un origen distinto podemos tener una manera parecida de ser? La respuesta está en el aire: porque compartimos una serie de valores.

La fortaleza de León en estos 450 años se basa en buena medida en dos virtudes que han trascendido de generación en generación.

La primera, es nuestra capacidad de trabajo y de emprender, así nacieron nuestras industrias y negocios, desde la fábrica enorme al changarro de enfrente. Esta historia es la base de nuestra identidad.

El otro hilo conductor es la generosidad. De esa tradición de nobleza hay datos desde los primeros años de León. Podríamos citar a quienes donaron todas sus posesiones para sostener por dos siglos el hospital de San Juan de Dios o para traer la educación de los jesuitas para niñas y niños hace 300 años.

O bien, de quienes consagraron su vida en aras de un primer orfanato, un asilo, una escuela, un sanatorio donde se atendiera a los más pobres. Tendríamos que hablar de la solidaridad sin reservas que se vivió tras las inundaciones de 1888 y 1926.

Esa historia de magnificencia incluye a los que se esforzaron por crear sociedades obreras y mutualistas, asociaciones, sindicatos y cámaras empresariales en el ánimo de progresar colectivamente. Y destacadamente, a los patronos y benefactores de las universidades y demás iniciativas de educación y cultura.

En esa cadena de gente aportando por el bien común, no podemos olvidar a quienes hoy mismo aportan su tiempo y esfuerzo en un comité de colonos, en el templo de la colonia, en un club de servicio o enseñando un oficio, por citar algunos ejemplos. Y nadie espera nada a cambio, es de corazón.

Lo mejor es que esa historia tiene nuevos capítulos todos los días. La escriben los panaderos que sacaron hoy su primera hornada para mandarla al asilo, las maestras que no se desconectan del teléfono hasta no responder la última duda de las tareas, los jóvenes que sirven en los comedores comunitarios y el padrino que hace hasta lo imposible para que no regrese su chamaco al anexo.

Ese altruismo se afina en nuestras orquestas infantiles y se enseña como el maestro del taller que hoy recibe al aprendiz, esperando que un día lo supere. No faltará tampoco el proveedor, el tendero, la señora del mercado que hoy volverá a fiar a la palabra, como lo ha hecho toda la vida. ¡Así somos!

Esa bondad se reafirma en el ánimo con que recibimos a quienes van llegando a León, haciéndolos sentir pronto en casa, nuestra casa. Llevamos 450 años con las puertas abiertas.

Esta es nuestra otra historia, la de la generosidad, la que todos conocemos de primera mano. Ese valor es el que hace de León no una excepción, sino un referente.

Mientras se mantenga vivo ese espíritu, nada ni nadie podrá vencer a esta ciudad. Digámoslo fuerte ¡Feliz cumpleaños León, porque ser de León es un orgullo!


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Luis Alegre
  • Luis Alegre
  • Cronista de la ciudad
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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