¿Cuál es la diferencia entre la opinión de un profesional y la de un aficionado? ¿Por qué los profesionales son considerados autoridades en sus materias?
No cabe duda que cualquier persona es libre de expresar su punto de vista sobre cualquier cuestión que le interese y sus ideas deben ser respetadas y tomadas en cuenta por todos. La diferencia que existe con la opinión de un profesional radica en la responsabilidad que recae sobre este al ser una autoridad en su disciplina. Esta autoridad proviene de una combinación entre su grado de estudios reconocido por alguna institución educativa, sumada al prestigio que sus logros profesionales han abonado a su experiencia. Por estas razones los profesionales representan a sus distintas comunidades y sus opiniones van más allá de lo subjetivo y son susceptibles de considerarse como parte del conocimiento general en sus áreas específicas.
También por ello, tienen derecho a cobrar honorarios por su trabajo. Todo esto no significa que un profesional nunca se equivoque y que su postura frente a un fenómeno del que se ocupa en su trabajo no sea debatible. En ese sentido, los auténticos profesionales deben estar abiertos a las críticas tanto de sus colegas como de cualquier persona, aunque no sea experta en su materia. Un profesional debe ser considerado y responder a los cuestionamientos que se le hagan en cualquier momento sin descalificar de donde provengan, siempre que se hagan con el debido respeto y sean suficientemente coherentes. Una actitud arrogante sólo demuestra la inseguridad de la persona frente a los resultados objetivos de sus indagaciones. Quien tiene seguridad en sus conocimientos siempre estará abierto a debatirlos, ya que además se enriquecerá intelectualmente con el proceso.
Tangente
Las personas consideradas profesionales de cualquier actividad particular se caracterizan por ser capaces de dar fe de la confiabilidad de los resultados de sus investigaciones.