Las festividades decembrinas son las más esperadas por mucha gente, pero también son las más comercializadas y estereotipadas por el marketing. Están fuertemente asociadas a la reunión familiar y a valores como la paz, el amor, la armonía; todo promovido por un conjunto de productos del cine y la cultura popular. Pareciera que hay un modo festivo en el que la celebración no es sólo un motivo de convivencia, sino que por exigencia social se tuviera que cumplir con los clichés que se convierten en imposiciones.
La familia vista como núcleo de la sociedad ha sido priorizada por sobre otras formas de asociación, centrada en su importancia para la educación de las normas sociales. Pero en el mundo contemporáneo y, en el ejercicio de la libertad de asociación, las personas contamos con otros grupos que brindan de otras formas valiosas de cuidado.
Los movimientos sociales que buscan el reconocimiento de quienes viven en disidencia alguna de dichas normas (por ejemplo quienes pertenecen a la comunidad LGB+, personas trans y no binarias, quienes permanecen en soltería o en disidencia relacional fuera de la monogamia, mujeres que no quieren ser madres) han señalado que la convivencia familiar puede ser hostil al no compartir valores con sus integrantes y, en lugar de convertirse en un espacio armonioso, puede representar un riesgo contra el respeto a su identidad y que atenta contra su salud mental.
Una celebración debería brindarse en espacios de aceptación, afecto y cuidado, la convivencia con ella no tendría por qué ser una obligación sobre todo donde no se cumplan esos requisitos. Las redes de apoyo son una alternativa para sustituir a la familia y pueden encontrarse entre el compañerismo, la amistad, en comunidades que comparten la misma disidencia e, incluso, la soledad.
Es sano aceptar que no siempre se cumplen con las expectativas y que es válida la búsqueda de espacios seguros. Además, que los sentires humanos también pueden ir en discordancia con lo que socialmente se promueve, no todas las personas sienten ánimo de festividad y compañía, también es genuino sentir otras emociones como la tristeza y el enfado. Finalmente una celebración no tendría que ser obligada.
Lol Canul
Twitter @lolcanul