La poesía y la narrativa han sido campos fértiles para compositores y músicos que, por medio de la inspiración y la intertextualidad, despliegan puentes para la creación de su propia obra. Soy fanática de la literatura comparada: cada vez que descubro alguna relación o referencia entre obras literarias o entre las letras de algún autor y la música de un compositor (que seguramente ya ha sido estudiada cientos de veces, pero para mí es una serendipia) se me llenan los ojos y los oídos de alegría y me dan unas ganas feroces de saber más y ponerme a bailar.
Joan Manuel Serrat, cantante y compositor barcelonés, rinde homenaje al poeta sevillano Antonio Machado Ruiz, quien fuera el representante más joven de la Generación del 98. En la canción “Cantares”, incluye algunos fragmentos de Machado —de “Proverbios y cantares”— que forman parte del libro Campos de Castilla.
“Caminante son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.”
Serrat mezcla su propia letra con la del poeta y nos deja cantando in crescendo: “Golpe a golpe, verso a verso”.
El libro Poemas de otros del prolífico poeta uruguayo Mario Benedetti combina temas de calado político y social con poemas amorosos. Entre ellos está “Te quiero”, musicalizado en 1972 por el argentino Alberto Favero. El poema hecho canción ha sido interpretado por varios siendo mis favoritas Nacha Guevara y Sandra Mihanovich en mancuerna con Celeste Carballo.
“Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.”
Puedo asegurarle que leyó el verso cantando y que le dejó la piel de gallina.
“Lobo hombre en París” —interpretada y escrita por el grupo La Unión y producida por Nacho Cano— está inspirada en el relato “El lobo-hombre” (Le Loup-garau) de Boris Vian. Cuenta la historia que, un lobo culto, civilizado, vegetariano, amante de la naturaleza y de la mecánica, llamado Denis, es mordido por el Mago del Siam (un hombre lobo) transformándolo en humano, es decir, se invierte el mito clásico: un lobo con forma de hombre. Después de la transformación, Denis viaja a París y vive la soledad, la desesperanza y la insensibilidad de la sociedad dando cuenta de que los humanos, a veces, son más “bestias” que los animales. Lo dejo cantando “la luna llena sobre París, ha transformado en hombre a Denis, aú, lobo hombre en París”.
La canción “Macondo”, compuesta por el músico y productor peruano Daniel Camino Diez-Canseco, está inspirada en la novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. La letra recuerda personajes entrañables como José Arcadio, Aureliano, Remedios, Amaranta, Melquíades, Mauricio Babilonia y Úrsula. Ha sido interpretada por Celso Piña y también por Óscar Chávez —no me he podido decidir cuál de las dos interpretaciones me gusta más. Hágalo usted: dele play, súbale al volumen y póngase a bailar “Mariposas amarillas, Mauricio Babilonia, mariposas amarillas que vuelan liberadas”.