• Regístrate
Estás leyendo: El pato de Videgaray y Peña Nieto…
Comparte esta noticia
Jueves , 21.03.2019 / 09:02 Hoy

Doble fondo

El pato de Videgaray y Peña Nieto…

Juan Pablo Becerra-Acosta

Publicidad
Publicidad

Sonaba como pato, caminaba como pato (prematuro, sí, pero parecía pato), aunque resultó que el destape de José Antonio Meade el miércoles pasado, en elogiosa voz de Luis Videgaray, no era un pato. Vaya, ni siquiera fue un mísero renacuajo, de acuerdo con el enojo del Presidente de la República, que lo descalificó un día después, el jueves, cuando espetó a diestra y siniestra:

"Yo creo que andan bien despistados todos, ¿eh? El PRI no habrá de elegir a su candidato, seguro estoy, a partir de elogios o aplausos".

Traducción: "Andan perdidos, completamente hechos bolas, ¿eh? Yo decido, cuando quiera y como quiera, quién es el tapado. ¿Les queda claro? Decido yo, no Luis".

Así las casas, la casa blanca y la de Malinalco (muletilla patrocinada por Grupo Higa, diría Gil Gamés), no hay más que de cuatro en esto de las adivinanzas y los rituales priistas:

1. Vaya beso del diablo que le dio el canciller al secretario de Hacienda. Si Meade no llega a ser el candidato del PRI a la Pre­sidencia en 2018, habrá sido el beso del diablo más letal que yo haya visto desde que ejerzo esto del periodismo (34 años).

2. Videgaray quiso apapachar a Meade, ya que su jefe le había confiado que el secretario de Hacienda no será el can­didato, y todos interpretamos mal al señor de Malinalco.

3. Meade sí iba a ser el candidato, así se lo habría confiado Enrique Peña Nieto a Videgaray, pero éste se precipitó al evidenciarlo, y el Presidente, furioso porque le echaron a perder el chiste de su tapado, decidió que Meade ya no sea el ungido. Humores e iracundias presidenciales, como siem­pre ha sucedido en la historia de Los Pinos.

En este caso, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong, Eruviel Ávila y hasta José Narro suspiran de nuevo, pero Videgaray sonríe más que todos: a pesar del enojo momentá­neo de su cuate del golf, él podría ser el elegido.

Y 4. A pesar de la precocidad de Videgaray, de su impru­dencia, de todas maneras Meade será el señalado por el dedo presidencial: Peña Nieto fintó a todos para tratar de hacer olvidar el desafortunado spoiler de su amigo Luisito y retomar el control de su dedazo.

En fin. Se le adjudica a Peña Nieto ser un gran estratega electoral. Sus exégetas citan dos ejemplos, ambos en el Estado de México: uno, cuando al dejar la gubernatura optó por Eruviel Ávila en lugar de Alfredo del Mazo (su favorito), y el segundo, cuando él y Eruviel despe­dazaron a Morena y al PAN, para hacer ganar, entonces sí, al propio Del Mazo.

Peña Nieto sabe que sea quien sea su ungido, no la tendrá fácil: arrancará en tercer lugar en la competencia, según la mayoría de las encuestas, o cuando mucho en un remoto segundo lugar, según algunos sondeos.

Tiene cuatro opciones: elegir al mejor posicionado (Osorio), aunque tiene negativos; apostar por alguien que pueda crecer y que no esté tan quemado (Eruviel, y en menor medida Nuño); optar por Meade, quien juntaría los votos anti-Andrés Manuel López Obrador del PRI, del PAN e independientes; o jugársela con su viejo amigo Videgaray, que está tatemado pero que también podría juntar votos anti-AMLO.

Lo que sea, a ver si ya se apura desde hoy, para que luego de exhibir la antidemocracia priista, podamos proceder todos a desmenuzar el autodedazo de Andrés Manuel.

jpbecerra.acosta@milenio.com

Twitter: @jpbecerraacosta

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.