La semana pasada tuvimos resultados interesantes en Estados Unidos. Meta reportó un crecimiento de 26 por ciento en sus ingresos, confirmando la fortaleza de su negocio publicitario y el alcance de sus plataformas. Sin embargo, sus costos aumentaron considerablemente, en parte por un cargo legal extraordinario, y sus inversiones en inteligencia artificial siguen siendo enormes. Netflix, por su parte, aumentó sus ingresos 12 por cientoy sus utilidades 44 por ciento, aunque decepcionó con sus perspectivas de crecimiento y publicidad. Dos empresas sólidas, pero donde el mercado ya no se conforma con buenos resultados: también exige expectativas atractivas.
Esta semana tendremos otra prueba importante con los reportes de Microsoft, Alphabet y Amazon, además de Visa, Coca-Cola y Eli Lilly. La atención estará especialmente puesta en la inteligencia artificial: cuánto están invirtiendo las grandes tecnológicas, qué tan rápido están convirtiendo esas inversiones en ingresos y si sus márgenes pueden sostenerse. Los resultados serán determinantes para evaluar si las valuaciones siguen siendo atractivas.
También tendremos reunión de la Reserva Federal. El mercado espera que mantenga su tasa de referencia sin cambios, pero eso no significa que la reunión carezca de importancia. Lo fundamental será el mensaje de su presidente, Kevin Warsh, sobre la inflación y los siguientes pasos de la política monetaria. Con las presiones sobre los precios todavía presentes, no podemos dar por hecho que los recortes de tasas estén cerca; incluso puede mantenerse abierta la posibilidad de una política más restrictiva y la posibilidad de un alza más en diciembre.
El dólar ha recuperado terreno frente al peso. El tipo de cambio se ubicó alrededor de 18.70 pesos por dólar al cierre del viernes, después de varias semanas de depreciación de nuestra moneda. La incertidumbre internacional, la búsqueda de activos más seguros y la expectativa de un menor diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos han contribuido a este movimiento. Conviene recordar que el llamado superpeso no era necesariamente permanente: era más bien el dólar débil.
Finalmente, la inflación mexicana volvió a encender una señal de alerta. En la primera quincena de octubre los precios aumentaron 0.41 por ciento, llevando la inflación anual a 3.62 por ciento. Más preocupante aún, la inflación subyacente, que permite observar mejor las presiones persistentes, se ubicó en 3.78 por ciento, con servicios todavía creciendo a un ritmo elevado. Parte del repunte respondió al fin de los subsidios eléctricos de temporada.
Con estos datos, Banxico tendrá que actuar con cautela en su reunión de noviembre. Aunque una reducción de tasas sigue siendo una posibilidad, la persistencia de la inflación y la depreciación del peso podrían justificar una pausa. Bajar tasas demasiado pronto podría complicar el control de los precios. El reto será encontrar el equilibrio entre apoyar la actividad económica y preservar la estabilidad.
En conclusión, será una semana para observar con atención tanto las utilidades empresariales como las señales de los bancos centrales. Los mercados necesitan comprobar que el crecimiento sigue siendo sólido, pero también que la inflación no obligará a mantener tasas elevadas durante más tiempo del esperado.