Política

Entre la integración forzada y la memoria histórica

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La relación entre México y Estados Unidos se proclama como una alianza estratégica derivada de una vecindad compartida. Sin embargo, al observar con rigor el devenir de nuestro país, esa narrativa choca de frente con otra realidad: la historia entre ambos países ha sido una crónica de presiones, asimetría de poder y despojos que han mutado de forma con el paso de los siglos. ¿Cómo será posible entendernos con un vecino que interpreta la diplomacia a través de la subordinación del otro?

Las heridas empiezan con la declaración de independencia de Texas, en 1836, con apoyo abierto del gobierno de los Estados Unidos. Luego, la pérdida de más de la mitad del territorio tras la invasión de 1846. La Venta de La Mesilla se concretó bajo la amenaza implícita de una nueva invasión si no se cedía el paso para el ferrocarril transcontinental del sur estadounidense. En el gobierno de Benito Juárez, acorralado y sin recursos, se firmó el Tratado McLane-Ocampo para otorgar el tránsito perpetuo a las mercancías e intereses norteamericanos a través del Istmo de Tehuantepec. Aquel acuerdo nunca fue ratificado por el Senado estadounidense, pero dejó al descubierto que la vulnerabilidad interna de México siempre ha sido aprovechada por Washington para arrancar pedazos de soberanía.

En el Porfiriato, la estrategia estadounidense cambió. Ya no se necesitaban guerras ni tratados de cesión territorial para dominar el país; bastaba con el capital. Porfirio Díaz intentó frenar el avance atrayendo inversiones europeas, pero al final del siglo XIX la red ferroviaria, la minería y las mejores tierras del norte ya tenían dueños al otro lado del Río Bravo. La célebre frase sobre lo lejos de Dios y lo cerca de Estados Unidos era el diagnóstico de una asfixia económica que terminaría por hacer estallar la Revolución Mexicana.

Cuando Madero intentó defender los recursos nacionales frente a las petroleras norteamericanas, el embajador Lane Wilson operó activamente para culminar en la Decena Trágica. En 1914, la soberanía volvió a ser pisoteada con la invasión armada al puerto de Veracruz. Washington justificó alegando que debía impedir la llegada del buque alemán Ypiranga que transportaba armas y municiones europeas compradas por el régimen de Victoriano Huerta. La sangre de los cadetes de la Escuela Naval y de los civiles veracruzanos corrió para defender la patria, solo para que semanas después el barco alemán desembarcara las armas en Coatzacoalcos. La intervención militar norteamericana dejó en claro que la Casa Blanca se sentía con el derecho de decidir quién gobernaba y con qué armas se luchaba en suelo mexicano.

Hasta hoy no ha habido una intervención directa, pero la lógica de fondo se mantiene intacta. El despojo ya no se mide en kilómetros cuadrados, sino en la imposición de agendas normativas, presiones en el marco del T-MEC y la constante exigencia de que México frene la migración y combata al narcotráfico para resolver crisis que se originan en el mercado consumidor del norte.

El desencuentro persistente entre ambas naciones no se debe a una falta de voluntad política ni a un resentimiento trasnochado, sino a una colisión de identidades que parece irreconciliable. Mientras para la sociedad estadounidense la frontera es una simple línea de contención de seguridad nacional y la invasión de 1846 es una página olvidada, para México esa misma frontera es una herida histórica que difícilmente cerrará.

Para Washington, México oscila entre ser una obsesión de política interna o una cómoda extensión de sus mercados. Para México, la relación con el vecino del norte no es un tema de agenda: es una cuestión vital de supervivencia nacional. La paradoja de nuestro tiempo exige dejar de lado las fábulas diplomáticas y asumir la cruda realidad: jamás habrá una alianza entre iguales mientras uno de los socios mantenga intacta su vocación imperial y el otro continúe sin desarrollarse integralmente.


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Juan Manuel Díaz Organitos
  • Juan Manuel Díaz Organitos
  • General retirado del Ejército Mexicano
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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