Aquí le comenté la timorata defensa que hizo el senador José Ramón Gómez Leal, cuando Francisco García Cabeza de Vaca confrontó a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, para descalificar la iniciativa sobre la nacionalidad única para los cargos del Poder Ejecutivo. Ni siquiera pronunció el nombre completo de su cuñado. Así de aguajirado.
Con todo y esto, el senador tamaulipeco fue el único legislador de Morena en promover una iniciativa legal en sintonía con la reforma a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución Política de México. Que propone la nacionalidad única, como requisito para ser titular del Poder Ejecutivo en el orden federal, estatal y de la Ciudad de México.
Publicada el pasado 7 de octubre, la reforma constitucional establece que, en caso de tener doble nacionalidad, la persona aspirante deberá renunciar a ella, “previo a solicitar su registro como candidato o candidata en los términos que establezca la ley”.
Dichos términos quedaron obsoletos con la reforma constitucional. Están en los artículos 16 y 17 de la Ley de Nacionalidad. Que regulan el procedimiento de renuncia a través de un “certificado de nacionalidad mexicana”.
Su texto actual le permitió a Cabeza de Vaca, ejercer los cargos de alcalde, diputado federal y local, senador y gobernador de Tamaulipas, sin perder su nacionalidad norteamericana.
La razón es muy sencilla. La renuncia a su nacionalidad norteamericana fue ante autoridades mexicanas. La fe pública fue ante un Notario de Nuevo León y el certificado lo expidió la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Es decir, nunca lo hizo ante una Embajada o el Departamento de Estado, que es la autoridad indicada. Ante la cual Francisco Javier debió de tramitar su “Certificate of Loss of Nationality”. No es tonto. De haberlo hecho, no tendría la protección que hoy tiene como prófugo de la justicia mexicana.
Presentada el pasado 9 de septiembre, la iniciativa de Gómez Leal propone zanjar esta situación. Quien busque la candidatura al Poder Ejecutivo, deberá acreditar haber solicitado formalmente la renuncia a la otra nacionalidad, ante la autoridad competente del país extranjero.
Solo así podrá recibir el certificado de nacionalidad mexicana. La deben de aprobar para hacer viable la reforma constitucional.