Jugando a la política, el Departamento de Justicia norteamericano salvó a la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, y colocó contra las cuerdas a Morena al denunciar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sacando a la CIA del ojo del huracán y asestando un duro golpe al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.
La solicitud de extradición del gobernador, Rubén Rocha Moya, acusado por narcotráfico y posesión de armas, representó un auténtico salvavidas para la mandataria del PAN, a quien la bancada de Morena en el Senado la enfilaba al patíbulo de un juicio político por traición a la patria.
Recordemos que, el 19 de abril pasado, dos agentes de la CIA murieron en la sierra de Chihuahua, tras participar en un operativo que desmanteló dos laboratorios clandestinos para producir drogas sintéticas.
La participación de los agentes norteamericanos, no tuvo el consentimiento del Gobierno Mexicano, colocando a la gobernadora Campos Galván en una crisis política por violar la Carta Magna y la Ley de Seguridad Nacional.
Comprometiendo la continuidad del PAN en el gobierno de Chihuahua, que estará en juego en 2027, la crisis le dio municiones al discurso presidencial de la defensa de la soberanía nacional, ante la injerencia de la CIA.
Pero el 29 de abril, la suerte le sonrió a la mandataria de Chihuahua y le quitó la sonrisa al de Sinaloa. Un día después de que Enrique Inzunza cuestionaba duramente a Maru en la tribuna del Senado, el Departamento de Justicia pidió la extradición de Rocha Moya y el escenario político cambió radicalmente, capturando a Morena a quien ahora tiene como rehén.
Así, lo que no habían podido hacer el PAN, PRI y MC desde que AMLO ganó la presidencia en 2018, acorralar al partido en el poder, lo hizo Donald Trump ventilando un expediente radicado en una Corte de Nueva York. Por lo pronto, Rocha Moya ya no ejerce el cargo y no tiene fuero.
Mientras tanto, la clase política de Morena remoja sus barbas, previendo que el Departamento de Justicia solicite nuevas extradiciones. Esto afectará, por supuesto, los perfiles para las gubernaturas de 2027. Y de la sucesión 2028 en Tamaulipas, en donde seguramente quedarán fuera quienes, en USA, los relacionan con el crimen organizado.
Así inicia Ariadna Montiel Reyes su presidencia.