Policía

Como cualquiera de nosotros

Existe la idea de que los asesinos seriales poseen un coeficiente mental por arriba del común de los mortales. No es así.

Si nos remitimos a la pantalla de plata, será muy difícil superar la mente calculadora y la sangre fría del doctor Hannibal Lecter, capaz de llevar al límite a cuanta mente frágil se le ponga en frente. Solo que el doctor Lecter es un personaje ficticio creado por el escritor de Jackson, Tennessee, Thomas Harris.

En la vida real, que es la que cuenta, algunos —unos cuantos— asesinos seriales han estado por arriba del promedio en inteligencia. Uno de ellos es Edmund Kemper cuyo personaje es una de las estrellas de la serie Mindhunter, de Netflix.

Los estudios que le hicieron en prisión arrojaron que el carismático gigantón cuenta con un coeficiente mental de 145, lo que posiblemente contribuyó, o al menos no fue impedimento, para hacer realidad sus fantasías y acabar con la vida de 10 personas, entre ellos sus abuelos y su madre.

Sin embargo, el coeficiente mental alto en los homicidas pluralistas es más una excepción que una regla.

El proyecto del Centro de Información del Asesino en Serie (Serial Killer Information Center) comenzó en 1992 a partir de una base de datos recabada por estudiantes de la Universidad Radford (Virginia, EU).

Según el centro, el coeficiente mental promedio de los predadores seriales es de 94.5. La cifra es resultado de una encuesta realizada con 4 mil 743 homicidas ritualistas.

La inteligencia promedio se ubica entre 90-110. Es decir, el estudio sugiere que los asesinos en serie en general están por debajo del promedio.

Ahora, el hecho de que un criminal cuente con un coeficiente mental digno de destacar no significa que sus acciones sean un ejemplo de inteligencia. Es el caso de Carroll Edward Cole, quien presumía un coeficiente de 152. Aun así, en lo único que brilló fue en engañar a la policía en un par de ocasiones, cuando lo detuvieron como sospechoso del asesinato de cinco mujeres.

No hubo una tercera ocasión. Finalmente fue detenido, culpado de homicidio, sentenciado y ejecutado.

El también asesino de mujeres, Rodney Alcala, no solo contaba con un coeficiente de 170, sino que también era bien parecido, lo que le proporcionó cierta ventaja para atraer mujeres. Tras ser detenido en California, la policía recuperó más de mil fotografías tomadas a mujeres y a adolescentes varones.

Las autoridades especulan que muchas de las personas que aparecen en ellas fueron víctimas de Alcala, condenado a muerte solo por cinco asesinatos. Más adelante, la pena fue conmutada a prisión de por vida.

Ted Kaczynski, Unabomber, tiene un coeficiente intelectual de 167, está por debajo de Alcala. Sin embargo, Kaczynski es un matemático prodigioso que ingresó a Harvard a los 16 años. Unabomber nunca toleró la tecnología moderna y durante 17 años envió cartas “explosivas” a quienes él consideraba representantes de la modernidad. Asesinó a tres personas e hirió a 23.

Para quienes sienten curiosidad por el coeficiente mental de Ted Bundy, apuntamos que era de 136, por debajo de Charlene Gallego (160), Jeffrey Dahmer (144), Ed Kemper y Carroll Edward Cole. 


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José Luis Durán King
  • José Luis Durán King
  • operamundi@gmail.com
  • Periodista; estudió en Historia en la UNAM y desde hace más de 20 años escribe la columna de periodismo negro “Vidas Ejemplares” en MILENIO los jueves cada 15 días. Autor de los libros Gentiles caballeros del terror, Vidas ejemplares. Asesinos en serie y De la región al mundo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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