Política

Pobrecito mi patrón

  • Todoterreno
  • Pobrecito mi patrón
  • Jorge Alonso Guerra

Hay una canción que interpretaba magistralmente Facundo Cabral QEPD, la cual cantaba “pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”. 

Y tal vez lo decía en forma folclórica, pero en realidad dicha canción en pocas palabras describe las penurias que la gran mayoría de los emprendedores, padecen al iniciar un negocio o hasta el sueño de toda su vida.

Son pocos o muy pocos los emprendedores que prosperan sus negocios después del tercer año de haber iniciado, pues la gran mayoría se lanza a puro valor mexicano, es decir, como dice el dicho, “hágase lo que se deba, aunque se deba lo que se haga” y precisamente, en ese “detalle” está el éxito o fracaso del proyecto.

Los patrones como dice la canción, son los que llevan toda la carga y responsabilidad del negocio, ellos son los primeros que llegan y los últimos que se retiran, y todavía en sus horas de sus alimentos los están requiriendo para infinidad de detalles, su periodo vacacional, no existe, es utópico por lo menos los tres primeros años en caso de sobrevivir el negocio, en cambio al trabajador se le debe respetar cabal y jurídicamente, ambos periodos.

Pero no solo tiene el patrón la responsabilidad de la nómina y las prestaciones el trabajador, también debe cumplir con un interminable calvario de requisitos gubernamentales para poder abrir el negocio con todas las de la ley, es decir, los reglamentos municipales que cada día son más. 

Alguna vez me contó un conocido que cuando abrió su negocio al público, los tres primeros “clientes” fueron inspectores, dos municipales y uno estatal, dejando sendas notificaciones por alguna omisión administrativa.

El patrón debe velar por el abasto, de los insumos que el negocio requiere, de programar el pago a proveedores, de estar al corriente de los gastos fijos como agua, luz renta, pago de impuestos a los tres niveles de gobierno, de actualizar licencias de funcionamiento, de estar al pendiente de atraer clientela mediante publicidad en medios de comunicación y redes sociales.

El patrón es una persona que genera fuentes de empleo, y que sostiene vía nómina, la cual se debe pagar en primer lugar, inclusive antes que las necesidades imperiosas de su empleador, porque la nómina es sagrada, y muchas veces se financia con un agiotista, en espera que el negocio se vuelva rentable.

Por lo tanto, calificar a emprendedores, de fifís, o sinónimos peyorativos, es por demás cruel, porque detrás de cada negocio existe una historia y un sueño que a base de muchas horas de trabajo se va forjando, y que algunas veces se derrumba, por competencia insana, o hasta por empleados desleales que abusan de la confianza del patrón; “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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