Política

El concepto de muerte

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Siempre escuchamos a la muerte como un cambio sin retorno. ¿Por qué retornar como lo hizo Nietzsche a nuestra vida (como obra demoníaca) mediante el cielo, los "recuerdos", si es que conservamos algo después de muertos, o a través de lo que conservamos así de nuestras obras? No sé, si les soy honesto, qué creer. La juventud, en vez de ser un tiempo de jovialidad, se muestra como el Sodoma y Gomorra del deseo: la locura y la perdición. Se nos reprocha ser jóvenes, se nos silencia y la adultez precoz actúa como catalizador en nuestras vidas. Entonces, ¿por qué seguir vivos? ¿Qué nos inspira a seguir, o cuál es el valor intrínseco que tiene la vida, haciéndola valiosa para un pobre soñador que no tiene nada que perder, que la única condición de su creación es no estar muerto?

Sigamos las corrientes filosóficas. Podemos continuar creyendo en victorias pasadas, en movimientos que nos son ajenos, en protestas como nuestra única manera de sentirnos útiles como ciudadanos. Basta de idealismos. Basta ya de intentar que aquellas predicciones del siglo XX funcionen como la conceptualización de nuestra era. Hay más distancia entre 1991 y 2011 que entre 2011 y 2026. La verdad termina por amargarse el café. Pregúntele a Sartre, Kierkegaard o Schopenhauer... ¿Qué nos van a decir? Ellos tenían posibilidades, nosotros ¿cuáles? Hay tanto campo que ya ninguno merece la pena.

Ahora mismo me cuestiono la razón de decirle lo que hago. Poco le ha de importar quizás, pero si no grito, ¿habrá alguien que acuda a la llamada? Le apuesto a que no. De repente existe también el miedo, el acecho. ¿Puede decirme, su razón para estar aquí? ¿Si no responde esa pregunta rápido, alguien más lo hará? Sí, apunto a todos aquellos que creyeron construir nuestro futuro, es decir, a los que respondieron por nosotros. Lo único que el siglo XX dejó para el nuestro fue la construcción de carencias para una era que debió ser la perfección de la anterior. ¿Cuánto necesitamos ahora a esos filósofos que tenían algo que decir, que se cuestionaban lo que había? ¿Dónde están?

Al fin, le apuesto: cuando tenga el arma frente a sus labios, no olvide jamás que la culpa fue nuestra; saltamos al precipicio sin creer que podíamos cambiar de montaña.

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Jesús Antonio Mendoza
  • Jesús Antonio Mendoza
  • Estudiante de Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Colaborador en la sección de literatura de Telediario Radio y El Supuesto, periódico universitario del ITAM.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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