México necesita recuperar la confianza entre nosotros. Sin ella, ningún proyecto de país puede prosperar.
No sólo la confianza en las instituciones, sino entre ciudadanos, organizaciones, empresas y comunidades. Aquella que permite reconocer que, aunque pensemos distinto, podemos compartir un propósito.
La conversación pública parece dominada por la descalificación. Hemos construido demasiados “nosotros” y “ellos”. Pero los problemas que enfrentamos no siguen esas divisiones: la pobreza no es de izquierda ni de derecha; el deterioro ambiental no tiene partido; la violencia, la desigualdad y la falta de oportunidades no se resolverán desde una sola posición o un solo sector.
Por eso necesitamos espacios para construir juntos. La sociedad civil organizada puede abrirlos.
La sociedad civil es mucho más que un tercer sector: es ciudadanía que se organiza para actuar. Atiende necesidades, defiende derechos, cuida el medio ambiente, impulsa la cultura y mejora la vida en comunidad.
Miles de organizaciones conocen los problemas de cerca, acompañan a las personas y trabajan para encontrar soluciones. Muchas personas quieren contribuir, pero no saben dónde ni cómo. Conectar esa voluntad con oportunidades de participación es una tarea indispensable.
Necesitamos más organizaciones y que tengan mayor capacidad para movilizar ciudadanos, colaborar, producir resultados y merecer confianza.
Confiar no significa dejar de exigir; significa tener razones para esperar que las partes cumplirán sus compromisos. Por eso, la profesionalización, la transparencia y la rendición de cuentas son condiciones de credibilidad. Hacer bien las cosas y demostrarlo es una responsabilidad frente a quienes aportan recursos y frente a las comunidades con las que se trabaja.
Desde Cemefi queremos contribuir a que esas capacidades se encuentren y multipliquen: que las personas identifiquen causas y organizaciones confiables; que las organizaciones se fortalezcan y encuentren aliados; que las empresas aporten con resultados verificables; que las experiencias exitosas se compartan.
También necesitamos recuperar el diálogo. El desacuerdo no tiene por qué impedir la colaboración. Podemos defender nuestras convicciones y reconocer lo que otros saben y aportan. Construir puentes exige escuchar, aceptar diferencias y asumir compromisos.
Participar no requiere siempre una acción extraordinaria. Dar tiempo, compartir conocimiento, donar, organizarse, acompañar a una comunidad u ofrecer una oportunidad son maneras concretas de construir país. También lo es preguntarnos qué consecuencias tienen nuestras decisiones para los demás.
Gobierno, empresas, organizaciones y ciudadanos tenemos responsabilidades distintas. Ninguno puede sustituir a los otros; ninguno debería desentenderse de lo que le corresponde. La colaboración necesita instituciones sólidas y una ciudadanía dispuesta a involucrarse.
Una sociedad responsable no se decreta. Se construye cada día, cuando decidimos que nuestras diferencias no cancelan la posibilidad de hacer algo juntos. La confianza se recupera con compromisos que se cumplen y acciones que mejoran la vida de otros.
Invitamos a quienes quieran contribuir a acercarse a Cemefi y encontrar información, herramientas y aliados para convertir esa voluntad en acciones concretas. Empecemos por encontrarnos, organizarnos y actuar juntos.
El futuro de México depende de nuestra capacidad para asumir esa responsabilidad compartida. La pregunta no es sólo qué esperamos de los demás, sino qué estamos dispuestos a aportar cada uno de nosotros.