Insisto, si yo fuera Claudio XXX —que no lo soy porque no se me da el anticomunismo primitivo— ya me hubiera quitado de encima la monserga de una representante de la Loca academia de gelatinas y botargas que todos los días tiene un escándalo nuevo. La semana pasada fue lo de la Casa Roja y su departamento de interés social con la Gómez del Campo y ahora sale con que según investigaciones periodísticas (Ricardo Sevilla puso el dedo en la llaga) hay presunción de plagio en su tesis de la UNAM (supongo que por orden de Kike Krauze, Memito Sheridan está investigando el caso a conciencia). Y luego está esta declaración en Gelatinus donde, haciéndose por enésima vez la vístima, dice que “Si me matan, que traigan a alguien tan valiente como yo”. O sea, casi se avienta la de “Si me han de matar mañana, me autoatento de una vez” y la de “Polanco lindo y querido si me autoatento lejos de ti, que digan que estoy dormida y que me traigan aquí”.
La clase de cosas que ni en la Rosa de Guadalúmpen se habrían permitido por cursis.
Y es que así se podría derrapar en el sospechosismo y presuponer que la señora hasta se podría aplicar un autoantentado tipo Kinky Téllez, la reina de la transfobia. Digo, va tan mal su campaña, a pesar del apoyo de encuestas patito que la ponen hasta arriba de Donald Trump, que las malas lenguas, bífidas y viperinas podrían pensar que un atentado autoinflingido, quizá le levantaría medio punto de rating aunque sea.
En vez de buscarle ruido al chicharrón, Lady X —que primero se ampara y nunca verigua— tendría que ponerse las pilas porque su archienemigo, Víctor Hugo Romo, le ganó en los juzgados el derecho a criticarla, cuestionarla y sacarle sus trapitos inmobiliarios al sol. Le van a caer todas las plagas de Egipto.
O sea, pobre Claudio XXX, debe tener unas agruras marca llorarás y se debe andar dando de topes con sus secuaces, Markitititito, Zambranitititito y Alititititito. Todo les sale chueco. Pero también, solo a ellos se les ocurre poner de jefe de campaña de la huipilósfera a Santiago PRIL, que la cruzazulea más que el Cruz Azul.
Aquí es donde para ganar algo de aprecio de los izquierdosos, Marcelo Ebrard debería de cuestionar gacho a la Xóchitl, pero les apuesto que le va a temblar la mano.
Ojalá y la ministra Piña invite a Claudio XXX a tomarse una terapia de yoga, a unirse al equipo de boliche de la Tremenda Corte en los que invierten tantos recursos, para que ya no haga tanto coraje.