Política

El pelos de Barbie

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Se me hace muy rato que haya gente que se molesta con Cascabel Hernández cuando en uno de sus clásicos momentos de morigeración y serenidad, superó a Aleks Syntek. Sobre todo cuando declaró en onda Rabadán que el gobierno le quiere hacer mal, al igual que todos los morenistas y los adictos al comunismo primitivo.

Gente seguramente pagada con el oro de Moscú, que acusa a mi Cascabel de hacer una triste maniobra de vistimización porque su nuevo libelo se vende menos que mis libros sobre las locas aventuras de los derechairos, no se vale.

En ese sentido, quizá la señora tendría derecho a tener un poco de paranoias no resueltas por los lectores que se enojarán porque en su mamotreto hay menos información fidedigna que en los textos de Paco Pacorro Martín Moreno y de pasito Chunchunegui.

Además, Cascabel debería comprender que la presidenta tiene un país que gobernar y que no puede estar atendiendo sus arrebatos. Más aún cuando tuvo que aplicarle unas cachetadas con guante blanco a Donald Trump al ritmo de “Yo podría decir que es difícil compartir una frontera con un país donde se consumen muchas drogas y se fabrican muchas armas, pero no lo voy a decir porque tenemos una buena relación con Trump”.

¡Toma derechango tu banana!

A la señora Hernández solo le falta decir que AMLO saboteó al Titanic, planeó el asesinato de Kennedy y que comenzó las guerras púnicas.

El que supera cualquier fantasía derechaira es Kike Krauze. Ahora se puso muino porque el Canciller Velasco habló en la ONU sobre los derechos de las comunidades LGBTTQ+. Bueno, le pareció que fue lo peor de la diplomacia mexicana 200 años. Se le olvidó cuando mi licenciado Peña se puso a jugar a las manitas calientes con Obama y Trudeau, cuando Fox y Martita se correateaban en China entre los milenarios guerreros de terracota y o el perro oso de Calderón con Francia por Florens Cassez.

A Krauze, fan de Satanyahu, solo le faltaba ser homófobo. Luego acusó a Velasco de no defender a México frente a Trump, cuando ese trabajo lo hizo muy bien Claudia Sheinbaum, a la que por cierto no felicitó por el elegante soplamoco que le puso al pelos de Barbie.

Ese es el mal de la ultraderecha nacional, de todo se asustan y hacen melodrama reguetonero. Deberían tener el temple de Xi Jinping, el presidente chino que ni siquiera pestañeó cuando pasó un avión supersónico sobre su cabeza, mientras a Trump le temblaron los caterenques.

Los de la Opo deberían hacer como Syntek, que para limpiar su imagen buscó a Alfredo Adame.



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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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