Política

¿Cuánto cuesta un litro de leche?

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Quien haya visto Succession, la serie más chingona pero más subvalorada de HBO que está rompiendo todos los récords porque quizá en buena medida no haya salido ahí ningún Derbez, sabe que es interesante, sobre todo porque debe parecerse mucho a los X. González que se están poniendo más X que nunca. Ahí vemos a un viejo tiburón de los negocios, el multimillonario Logan Roy, que a sus 80 años no quiere dejar su corporativo a sus probables sucesores, sus hijos de los que entre todos no se hace uno. El más cercano es Kendall, que se denomina como una especie de Jay Gatsby tecno, que al ver que su padre nomás no va a soltar el poder, intenta tomar la nave por asalto pero siempre es atajado por esta suerte de Rupert Murdoch maldito. El asunto es que el viejo es más ambicioso y autoritario que nunca, así que Kendall no hace más que tropezarse con esa enorme roca.

Ya me imagino la batalla que se libró entre los X. González, casi al nivel del trompo que se aventó Chayito Robles, cuando una vez más la mandaron al tambo. O sea, cómo voy a creer que tiene los recursos necesarios para poner pies en polvorosa; por supuesto, ella, como Blanche DuBois, de la piedad de los extraños.

Curioso que cuando llevaron a la señora de las estafas maestras de vuelta a la prisión, por la cantidad de torretas, aquello parecía un operativo como el de Peralvillo donde las autoridades se toparon con toda clase de alucines de la criminalidad tepiteña, incluso sendos homenajes a los narcosatánicos del inolvidable Adolfo de Jesús Constanzo. La verdad, estaba tan intrincada la red de túneles que parecía la casa de Lozoya-Lozoyita.

Como quiera que sea, poco después de su exabrupto, los Claudios se dejaron de pelear por la sucesión y recularon al explicar que no hay nadie más patriota que su compañía y que invertirán en México chingo mil millones de dólares. Supongo que en esta decisión no tuvo nada que ver con la intención de sus críticos de dejar de comprar sus productos; además de descubrir que quienes prometían comprar muchos Kotex para impedir su bancarrota eran bots.

Mala onda, la verdad, por lo menos que les condonen los impuestos aunque sea del papel higiénico. A lo mejor el problema radica en lo que dice el gran Logan Roy en Sucesión: “¡Estoy rodeado de ineptos que no saben ni lo que cuesta un litro de leche!”.

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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