Debe ser muy triste para la Loka Academia de Miramones, Vendepatrias anexos y conexos de la República mexicana, tener que echarse el trago amargo de aguantar unas fiestas de independencia tan festivas, tan celebradas, tan divertidas y para ellos tristemente tan patrióticas.
Trumpistas incomprendidos de ayer y hoy. Gente que disfrutaban del patrioterismo prianista, de la exacerbación pintoresca de la mexicanidad estilo Telerisa del México, Magia y Encuentro de Raúl Velasco y los gritos de independencia edulcorados, burocráticos, con la eterna salutación de los cñoros periodistos que hacían fila para chuparle las medias al presichente en turno.
Encantadoras las caritas de estos luchadores por las causas de la libertad de expresión, cuando se abrazaban al primer mandatario como el tío Pinchi a las granjas de bots de Cerimiedo y el Bloque Negre.
Cómo deben extrañar los derechairos el corazón artrítico que trató de hacer mi licenciado Peña Nieto con sus dedos de chistorra, o qué decir de esos gritos desgañitados con gallo incluido de Caldedrunk, que hasta parecía que estaba dando un show en El Blanquita. O Vicente Vox del que sabía si daba el grito o estaba gritando con voz cascada el clásico ¡Despierta México!
Tan ridi como las viudas de Calderón que quieren rescatar la estatua más que el Penacho de Moctezuma. No se rían.
Todo que ver con Zedillo que era el deschistado mayor, una cosa guanga y chafa como Salinas de Gortari, el Chupacabras, que apenas si se le alcanzaban a verse las orejas en el balcón presidencial. Todos mientras hacían la venta de garage de la mexicana alegría, dejando a la patria prácticamente encuerada.
Debe ser muy difícil para la banda ultraderechosa tener que lidiar con toda esa bola de desarrapados que colma el Zócalo, en nombre de una mexicanidad recuperada y de un sentido de soberanía que ya se estaba olvidando.
Mexicanos que no se tragan el cuento rivapayachista de que Morena se va robar la elección cuando a la Opo no le pueden robar lo que no tiene. Digo, no tienen muy mendrugo de voto y ni las encuestas de Simón Levy les tienen piedad.
Aparte, ha de ser del regacho que en vez de hot dogs, hamburguesas o alguna comida a lo Carlota y Maximiliano, la banda esté entrándole al pozole, tamales, tostadas, tlacoyos, totopos y toda la vitamina T. Cosas que están vetadas como la soberanía en el eje Santa Fake-San Ángel-Las Lomas, la Condechi y varios más.
Aunque les dé el soponcio a los trumpistas, ¡Viva México, cabrones!