Con el trascurrir del tiempo, los conceptos ética y honor han perdido su significado entre numerosos individuos de nuestra sociedad.
Algunos de ellos (incluidas las féminas) no les interesa tomarlos en consideración, particularmente miembros de la clase política.
En este espacio he comentado el actuar deshonesto de personajes y personajas que valiéndose de sus puestos en el gobierno han practicado todo tipo de fechorías.
Han traicionado sus cargos para hacer jugosos negocios al margen de la ley en contubernio con empresarios, cuates, compadres, familiares…
Ética
Concepto que establece valores y principios que deben ser respetados por quienes que practican un oficio o profesión. En el caso de los políticos (incluidas la féminas), independientemente de su compromiso con la sociedad como garantes de los destinos de nuestra nación, deben “predicar” con el ejemplo y no transgredir las leyes que protestaron guardar y hacer guardar.
Honor
Conjunto de reglas que gobiernan la conducta del individuo. Va más allá de normas o imposiciones. Es un sistema de principios y preceptos que deben observarse para preservar las buenas costumbres y los valores universales. Es un compromiso de integridad moral que han de respetar todos los miembros de una organización, particularmente los funcionarios públicos.
Han trascurrido muchos sexenios y todavía hay funcionarios públicos que no han respetado estos conceptos. En su toma de posesión protestaron cumplir y hacer cumplir el mandato de nuestra carta magna, pero, simplemente decidieron pasar por alto su compromiso con la sociedad y con la nación. Uno muy destacado es Francisco García Cabeza de Vaca. Este personaje, durante su cargo como gobernador de Tamaulipas, cometió múltiples fechorías. Antes que dejara la gubernatura ya lo tenían en la mira por delitos de defraudación fiscal, asociación delictuosa y enriquecimiento ilícito. Docenas de diarios nacionales han documentado que durante su mandato tejió una red de intereses económicos, La Jornada investigó chanchullos en los que participaron sus familiares, abogados, notarios públicos y empresas privadas dedicadas a prestación de servicios.
Colofón
Cabeza de vaca se esfumó dejando una secuela de malversaciones. La Interpol busca aprehenderlo. La fiscalía nacional espera enjuiciarlo. Él, como tantos otros que han defraudado a la nación, se dicen perseguidos políticos cuando de hecho son otra versión del crimen organizado. ¿O no Chayito?
Jaime Marínjaimemarinsr@jmarin.com