Husmeando entre los contenidos de Nexos me encontré un texto interesante de José Luis Blancas Hernández titulado “Mejorar la enseñanza de las ciencias: ¿qué se puede hacer desde el currículo?”.
El autor, adscrito al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, empieza su análisis con la vieja constatación de que el desempeño de los mexicanos en las pruebas de ciencias del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) deja mucho que desear.
Más allá de achacar los resultados a las desventajas socioeconómicas, Blancas Hernández se pregunta sobre el currículo nacional de ciencias: ¿Están recibiendo nuestros estudiantes la mejor educación científica posible? Y toca varios puntos.
Uno de los más relevantes tiene que ver con la función esencial de la enseñanza de ciencias en la educación obligatoria, es decir, hasta la secundaria. En esos niveles se enseñan ciencias con un objetivo claro: contribuir a la formación de todos, no solo de quienes se espera crezcan para trabajar profesionalmente en ciencias. “En una sociedad democrática, enseñar ciencias a todas las personas debe contribuir al ejercicio de la ciudadanía, el desarrollo de una conciencia social y preparar para la toma de decisiones razonadas y fundamentadas en cuestiones relacionadas con la ciencia y la tecnología, pero con extensión a otros ámbitos de la vida”, apunta el autor.
No se trata de crear pre-científicos, sino de ampliar el panorama intelectual de los alumnos para que incorporen la ciencia.
Enseñar ciencias implica promover a la ciencia como una actividad conectada con la vida cotidiana de todos. Y si bien esto forma parte del discurso, de los fundamentos curriculares de la educación, lo cierto es que aterrizar la idea a nivel de contenidos sigue siendo una tarea pendiente. Haría falta en verdad revisar las ideas que se quieren comunicar sobre la ciencia.
Considera que los currículos de educación científica ni promueven la ciencia, solo confunden y padecen, junto con el periodismo, el problema de no atender dos exigencias: relevancia y pertinencia. Ojalá que el artículo de Blancas Hernández sea muy leído y sobre todo muy discutido entre los círculos de quienes vemos a la educación como el motor capaz de sacar la nave nacional de la barranca de la ignorancia, la desidia y el descrédito.
Entre tanto, vale la pena que quienes en verdad aspiramos a una educación de calidad discutamos, comentemos, preguntas tan esenciales como el porqué y para qué enseñar ciencias en primaria y secundaria, para de ahí pasar al qué ciencias nos conviene enseñar y cómo habría que hacerlo. Costará tiempo, pero la ignorancia no es una opción. Vale.
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