• Regístrate
Estás leyendo: Un BMW, alcohol y velocidad
Comparte esta noticia
Viernes , 19.04.2019 / 16:06 Hoy

Un BMW, alcohol y velocidad

Publicidad
Publicidad

Un BMW partido por la mitad, el Paseo de la Reforma como escenario, una noche de antro en Polanco, cuatro muertos y un sobreviviente son un imán para la atención pública.

Este jueves, en la sala de oralidad anexa al Reclusorio Norte, en Ciudad de México, un juez dictará sentencia contra Carlos Salomón Villuendas, el conductor del BMW, culpable de homicidio culposo agravado.

Serán entre 6 y 20 años de cárcel, más cerca de los 20 que de los seis, además de la reparación del daño (como si una muerte pudiera “repararse”) por conducir alcoholizado a exceso de velocidad.

Un caso ejemplar, en todos sentidos, que revela cómo mata la velocidad y por qué alrededor del mundo las ciudades trabajan para disminuirla, regularla y sancionar a quienes violan los límites pero, sobre todo, en rediseñar las calles para reducirla.

Un BMW Serie 6 tiene seis cilindros y hasta 552 caballos de fuerza, según la versión. Desarrolla 250 km/h y es capaz de acelerar de cero a 100 en 4.5 segundos. Pesa casi dos toneladas y es un arma mortal cuando lo maneja un ebrio… o cuando viola los límites de velocidad de tu ciudad.

Villuendas puede haber ido sobrio y de cualquier manera chocar; a 180 km/h era inevitable.

Si no rediseñamos las calles para bajar las velocidades, si no moderamos nuestro gusto por la velocidad, si no regulamos la venta y la publicidad de vehículos ultraveloces (con un impuesto extra, por ejemplo), es solo cosa de tiempo para que vuelva a ocurrir.

Francia aprobó este mes reducir la velocidad máxima de 90 a 80 km/h en todas sus carreteras, excepto autopistas.

En México, pocas veces se usan radares de velocidad en las autopistas y ni mencionar fotomultas, que pueden ser muy efectivas.

Ayer, la Cámara de Diputados de Chile aprobó la iniciativa de disminuir la velocidad máxima para conducir en zonas urbanas de 60 a 50 km/h. En Ciudad de México ya se hizo la reducción.

Solo que no basta con ello. Se requieren, lo dice Janett Sadik-Khan, responsable de la transformación vial de Nueva York, infraestructura, regulación y aplicación de la ley.

Mientras eso no pase seguiremos contando muertos.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.