La izquierda regresiva se debilita en América Latina, pero se trata sólo de batallas perdidas, no la guerra completa. En Venezuela, ante las elecciones del próximo domingo, está claro que el gobierno chavista de Nicolás Maduro está desesperado y hace todo lo posible, legal e ilegalmente, por detener al tren de la oposición que lleva más fuerza que nunca, y que tiene muchas posibilidades de ganar terreno político, si es que se juega de forma al menos un poco justa en estos comicios. Pero la ideología socialista antidemocrática, conservadora y regresiva sigue con mucha vida en Venezuela y en el resto de Latinoamérica, a pesar de todo.
Una de las bases y grandes aliados para Maduro era Argentina, con Cristina Fernández a la cabeza, pero después del triunfo de Mauricio Macri se ha perdido ese gran pilar sudamericano para el gobierno bolivariano* del sucesor de Hugo Chávez, y por tanto se ha sufrido un retroceso para el bloque Venezuela-Bolivia-Ecuador. Esto no será suficiente, pero sí es un signo de agrietamiento de una ideología caduca, que no es más que una reacción poco pensada a la enorme brecha económica y a las muchas necesidades reales de millones de latinoamericanos.
El mundo estará observando la jornada electoral del domingo en Venezuela, la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) ya emitió duras críticas por la escalada de violencia, y sin duda no será tan fácil que las tácticas dictatoriales de Maduro pasen desapercibidas en esta ocasión. Pero pase lo que pase el domingo, la izquierda regresiva seguirá teniendo un papel preponderante en el continente. Sólo hace falta ver a nuestro país: aquí sigue vivita, coleando y lista para 2018.
APUNTE SPIRITUALIS. En algunas ocasiones, las personas más exitosas en el ámbito material llegan a un punto en sus vidas en el que el destino las lleva a reflexionar sobre su efímero paso por este mundo y lo que pueden dejar en él. Es el caso de Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, quien luego de tener un hijo y pensando en las nuevas generaciones, decidió donar el 99% de sus acciones a la iniciativa Chang Zuckerberg para invertir en el desarrollo humano, la salud, comunidad y equidad. No cabe duda que la abundancia también puede empujar a las personas a un camino espiritual, en la práctica.
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