La mediación ha recuperado los elementos pacificadores de lograr la solución de los conflictos a través del diálogo y construyendo acuerdos mutuamente satisfactorios. Las mediaciones se dan con la participación de un profesional especializado en generar las condiciones para un diálogo voluntario, respetuoso y confidencial.
En las sociedades de información y de consumo contemporáneas, la competencia, el individualismo, la polarización, el miedo y la despersonalización de la vida social “aísla a las personas, las vuelve egoístas y suprime la empatía, porque las personas ya no les interesa el sufrimiento ajeno” (Byun-Chul Han). La despersonalización de la vida llega incluso a la familia. Por ejemplo, en muchos casos, los divorcios se dan sin la participación de los implicados. Las personas acuden al juzgado a firmar la constancia de una “sesión de avenimiento” (que no ocurrió) y presentan un convenio, que no construyó la expareja, sino sus abogados; y la firma se agenda en horas distintas para que ni siquiera coincidan en el juzgado.
En cambio, la mediación es personalísima, los protagonistas son las personas afectadas por el conflicto, el mediador pide a las partes que narren los hechos y se van construyendo posibles alternativas de solución. Las personas expresan (el mediador cuenta con las técnicas y la metodología para lograrlo) sus necesidades, sus objetivos, sus expectativas y sus emociones. El mediador propicia que las personas participantes reciban con respeto y empatía las expresiones de sus contrapartes. Por eso el 98% de los convenios se cumplen espontáneamente.
El 40% de los divorcios en juzgados regresan para que el juez decida sobre la revisión del monto de los alimentos, para denunciar el incumplimiento o pedir el ajuste del régimen de convivencia o pedir el cambio de custodia. En cambio, son pocos los casos en los que los divorciados en centros de mediación regresan a modificar los acuerdos, porque como no se desgastó la relación, generando confianza, integración, proximidad, solidaridad y trato respetuosos (incluso el 7% de las parejas se reconcilia y suspende el trámite de divorcio), la expareja queda con una buena relación y disposición para ellos mismos ajustar los acuerdos.
Afortunadamente el Poder Judicial de Jalisco lejos de tener reservas con la justicia por acuerdos, la ha integrado plenamente en sus políticas de pacificación. Hoy en jalisco las personas que tienen la disposición de llegar a acuerdos tienen una opción disponible, cercana (presente en 75 municipios donde vive 91% de los jaliscienses) y gratuita (en la mediación pública). En 2025 en Jalisco se lograron 40,903 convenios (casi una tercera parte de los convenios del país). En México por cada convenio de mediación, hay 18 sentencias; en Jalisco por cada convenio, hay apenas 1.9 sentencias (68 mil).
Algunos dicen que la forma más democrática de justicia es el juicio por jurados: ciudadanos juzgando a otros ciudadanos. En Jalisco tenemos algo mejor: personas acompañando a otras personas para que resuelvan sus conflictos por sí mismas, a través del diálogo, sin juzgarlos ni prejuzgarlos.