Política

Granja de animales

Hoy trataré un tema de esos que explotan en Jalisco tarde y con jiribilla política.

En días recientes, diversas columnas han tocado el asedio y persecución de una red de granjas y bots que, según ha trascendido, son operadas por un par de connotados panistas: Hebert Taylor y Eduardo Mar.

La denuncia viene de activistas críticos a la administración de Pablo Lemus –y, de hecho, a todo lo que huela a Movimiento Ciudadano– y periodistas que siguen de cerca la conversación digital.

Antes de continuar déjenme hacer una aclaración: soy el último en defender a ningún político panista, mucho menos a Mar que –lo he dicho al aire en diversas ocasiones– ha sido el único vocero estatal que pidió mi cese en los días que conducía un programa matutino en RMX. Mar se ofendió porque, en varias ocasiones, salí de mi cabina a pedir al entonces gobernador Emilio González que entrara a entrevista conmigo. No era algo que yo quisiera hacer, la producción de Pedro Ferriz me insistió en hacerlo porque no tenía interés en que González entrara a la cabina del conductor antes de la hora pactada.

Mar habló con el entonces director de Imagen Guadalajara y pidió mi despido junto con otros colaboradores. Curiosamente, años después compartió instalaciones pues conducía un programa junto a Diego Petersen en el mismo grupo. Nadie le inquirió sobre sus afanes censores.

Pero seríamos inocentes de pensar que él o cualquiera son nuevos en el uso de granjas y bots para fines de golpeteo político. Vamos, la conversación digital estatal y nacional se enveneno por esa creación de Jesús Ramírez conocida como #REDAMLO, una coordinada acción digital para defender puntos de gobierno y campaña y atacar a críticos.

Dicha red se sofisticó con la implementación de diversos periodistas (es un decir) y comentaristas lubricados con dinero público y que han cuestionado de manera sistemática a cualquier voz que señale errores en el gobierno federal. Muchos de esos periodistas viven o son de Jalisco, nunca nadie los cuestiona por la manera en la cual han claudicado en sus labores de rendición de cuentas del poder para ponerse de tapete a la devastación nacional actual.

Es claro que Movimiento Ciudadano tiene granjas como las tiene el gobierno federal y otros gobiernos estatales. Los nombres de quienes las operan son dentro del ambiente periodístico conocidos, desde Ismael hasta Azucena. ¡Vamos! Como si no supiéramos que Rafael e Iván podrían ser parte del orgullo en la comunicación digital –elegante término– y que ambos son de Jalisco.

Y así como los partidos políticos, claro que existen medios y otras instituciones que tienen esas prácticas para impulsar sus agendas, guiones claros en camino al 2027.

Podrán negarlo, pero es muy evidente que hay periodismo militante en trabajo hacia el proceso que lleve al triunfo a su gallo.

Por eso, no creo en la inocencia y la denuncia hacia Taylor y Mar, sobre todo porque obvian el funcionamiento de otros actores digitales que hacen la misma labor de la misma forma soez y superficial hacia el debate público.

Dirán que es distinto que se haga desde el poder que desde intereses particulares, pero será, una vez más, creer que uno es inocente y no ve que esos intereses particulares están ligados a fines electorales de corto y mediano plazo.

Vale la denuncia, claro, pero debe ser de tipo universal y efectiva. Si sabemos que hay periodistas que han prestado sus plumas a esa operación, ¿Por qué seguimos leyéndolos o aplaudiéndolos?

Tal vez porque nadie los denuncia en esta sociedad tapatía que tiene unas ligas tan intimas entre lo mediático y lo político. A veces, hasta tan familiar.


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Gonzalo Oliveros
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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