M+.- Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil cavilaba después de la final del Mundial: el equipo argentino dio un juego miserable con cero tiros a gol, un camión de volteo en su portería y un buen arquero, cientos de patadas y empujones. Gamés se negó durante todo el torneo a aceptar que los jueces favorecían a Argentina. No tiene sentido, contestaba Gilga a sus colegas. Es verdad que Gamés es más bien refractario a las teorías de la conspiración, pero empezó a ver cosas extrañas, la más rara, un gol anulado sin falta evidente que el VAR no quiso revisar. Algo huele mal, pensó Gil, y debe ser la presencia de Trump en el estadio de Nueva York.
Se esperaba un juego cerrado, pero no diez argentinos encerrados en una fortaleza. Todas las fortalezas rinden su plaza tarde o temprano. Y así le ocurrió a los hombres de Scaloni. Si a los argentinos les quitas el balón es como si les robaras el ego y los arrastraras por el fango. España los despojó de la pelota, así doblegó a Francia, quince, veinte toques y nada argentino. El tiempo pasaba y los españoles atacaban mientras Argentina se atrincheraba. Empate definitivo y a tiempos extra.
Diez rufianes
En algún momento, diez rufianes de los barrios de Buenos Aires tiraban patadas voladoras, como ésa con la que Enzo volteó en el aire a Cubarsí y le costó la expulsión. Los argentinos tienen una sobrepoblación de psicoanalistas, pues deberían mandar a sus jugadores a trabajar la agresión en el diván. Y a Scaloni, que parece un santo de prudencias invencibles, a ése hay que mandarlo con un psiquiatra. Gil ha escrito diez porque solo Messi jugó como siempre lo hace, con la cancha tatuada en su cabeza.
En el minuto 106 de la prórroga Porro centro desde la derecha del campo, a la caldera del diablo, Nico Williams regresó el balón casi desde la última línea blanca y le devolvió vida al esférico, Ferrán le metió el pie con todo y de primera intención, con la parte interna del zapato, para más datos, como un rayo en la oscuridad. Gol y España campeón.
Al final, de nuevo salieron los rufianes a tirar patadas y mandobles. Scaloni intentaba controlar a sus fieras. Gilga no recuerda peor partido de Argentina ni conducta más detestable. Por eso algunos no los quieren y hasta juran que la FIFA les quería regalar la copa. Ahora bien sin mal y para zanjar (gran verbo) las dudas: si la FIFA quiso darles el Mundial, ¿por qué perdieron?
La copa
La entrega de la copa se la va a saltar Gilga. Infantino y Trump poniendo medallas en el pecho de los jugadores.
Por cierto, la presidenta Sheinbaum aceptó la invitación de Trump y asistió a la final en Nueva York. Carambas, Sheinbaum no asistió al Azteca a la inauguración y sí fue a Estados Unidos con Trump. Que si la rechifla, que si la amenaza de la CNTE. Hay cosas que Gamés no entiende, ni entenderá. Sí, Gamés ya sabe que Trump y Mark Carney no asistieron a la inauguración en sus países, de acuerdo, hagamos lo que hacen estos mandatarios.
La presidenta de México voló en un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional después de que el vuelo comercial en el que iba a ir Nueva York fue cancelado. La presidenta estaba en Quintana Roo de gira de trabajo y tenía pensado acudir esa misma tarde a la ciudad estadunidense. “Recibí una invitación del presidente Trump para ir el domingo a la final del Mundial y tomé la decisión de asistir porque es una invitación directa del presidente de Estados Unidos”.
Después de invitar a Mark Carney y a Sheinbaum, Trump se adjudicó el gran éxito que ha tenido el Mundial y ha pedido al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que regrese el torneo a Estados Unidos, esta vez dejando “fuera a México y Canadá”. “Aunque fui muy amable al incluirlos, nos eliges a nosotros; pero eliges a alguien más para el próximo y eso aliviará un poco la ira, el odio y la tensión de todos”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: “¿era necesario ir a Nueva York?”. En fon.
Todo es muy raro caracho, como diría Eleanor Roosevelt: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.
Gil s’en va