Lenia dijo que quienes fueron designados por AMLO a la Corte debían impulsar políticas de austeridad en el Poder Judicial, acatar la ley de remuneraciones y promover una reforma en la materia, acciones que, a su juicio, no hicieron
En preparación para el despegue, Gil Gamés les pide que pongan el respaldo de su asiento en posición recta, guarden la mesa de apoyo y pongan sus aparatos en modo avión. Nos dirigimos al año 2024 y volaremos a 32 mil pies de altura. Silencio en el despegue, todo queda allá abajo. ¡Pinn! Tripulación: 10 mil pies.
Gil lo leyó en su periódico El País en una nota de Carmen Morán: la polémica designación de Lenia Batres como ministra de la Suprema Corte no se ha terminado con su toma de posesión, las llamas se han avivado una vez pronunciado su discurso, cuando ocupó su puesto en sustitución de Arturo Zaldívar.
La nueva integrante ya tiene su apodo, “la ministra del pueblo”, y ha hecho gala de ello criticando severamente el papel desempeñado por el tribunal supremo en los últimos tiempos, a quien acusó de “invadir al poder Legislativo” con sus resoluciones en lugar de defender causas que afectan a la ciudadanía, así como de subordinar a la Constitución.
Batres ha cumplido con aquello que busca el Presidente: desarmar a la Suprema Corte de Justicia, acabar con ella como un contrapeso del poder presidencial, un poder autónomo y ponerla a disposición de Morena.
Por una de esas casualidades mágicas: Batres asume las mismas críticas que dedica el presidente del Gobierno al poder Judicial y, de nuevo, ha recibido los halagos de Andrés Manuel Liópez Obrador, quien la ha calificado de “mujer con principios, ideales de lucha e incorruptible”.
Con su Lenia
¿Y qué creen? ¿Adivinen? En concordancia también con los deseos del mandatario (a Gil le gusta escribir mandatario), la ministra se bajará el sueldo respecto a lo que vienen cobrando sus pares. Con su venia, Lenia, usted se ha puesto la toga y le ha dado varios tragos al puchero presidencial.
Gil lo leyó en Animal Político. Lenia, de toga, le da de paraguazos a la Corte y sus integrantes. Rodeada de una importante cúpula morenista. Lenia Batres Guadarrama asumió como nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ocupar el cargo hasta el año 2039 en una sesión solemne en la que pidió a las y los ministros del Máximo Tribunal del país “autolimitarse y someterse a la jerarquía normativa del país”.
Turbulencias
Gil no quiere empezar el año con espantos, pero Liópez se acerca poco a poco y sin descanso al dominio de la Suprema Corte.
Durante la sesión solemne del Pleno de la Suprema Corte, Batres dirigió un mensaje en el que aprovechó para arremeter contra varias de las decisiones de las y los ministros de la Corte. Por ejemplo, al criticar que la Suprema Corte “invada la esfera del poder Legislativo” al realizar acciones de inconstitucionalidad sobre su actuar y que las ministras y ministros de la Corte no se hayan reducido sus salarios por debajo del presidente de México, Batres aseguró que “estos excesos indican que no tenemos una Suprema Corte subordinada a la Constitución, sino una Constitución subordinada a la Suprema Corte”. Gil se da de topes y topos, pero es lo que hay y la señora Batres no dejará de hacer estropicios durante quince años.
Además, señaló que existen derechos poco desarrollados, tanto legislativa como instrumental y jurisdiccionalmente. Derechos que corresponden básicamente a ámbitos como el de la igualdad y la justicia social y el de la seguridad ciudadana y las garantías penales.
Desde el principio
Desde su comparecencia ante la Comisión de Justicia del Senado, Lenia Batres, junto con sus compañeras de terna, se pronunció afín a la llamada cuarta transformación, a favor de una reforma al poder Judicial e inclusive aseguró que cuando el presidente propone a personas cercanas a él para ocupar estos puestos “es porque sabe, sin ni siquiera habérnoslo preguntado, pero sabe, porque lo hemos manifestado, que estamos de acuerdo con estos temas y que nos va a ser obvio trabajarlos en su caso”.
Esto lo dijo tras revelar que a las y los ministros que fueron designados por el presidente para ocupar un lugar en la Corte les solicitó promover políticas de austeridad en el Poder Judicial, acatar la ley de remuneraciones y que buscaran promover una reforma judicial, acciones que a su consideración no hicieron. Si algo ha entendido Gilga, cosa improbable, los agravios y embestidas a la Corte dan resultados, podridos, pero no por eso menos efectivos. ¡Ay, mis hijoos!
Todo es muy raro, caracho, como diría Jacinto Benavente: “En cualquier caso de la vida no puede haber más que un acierto. Y puede haber muchas equivocaciones”.