Gil leyó y se frotó los ojos: “tenemos que cuidar a los migrantes aunque resulte paradójico. Si nosotros permitimos que transiten al norte del país para cruzar la frontera, estamos corriendo riesgos (…) No queremos y no deseamos una desgracia, entonces, en el sur no hay la delincuencia organizada que se tiene lamentablemente en el norte”. Así lo dijo el Presidente. Lo que usted y Gil han visto en la televisión y los periódicos es una forma de la protección, un acto humanitario con grupos de pobres desesperados. Como todos sabemos, Trump convirtió a México en la antesala de miles de migrantes y a la Guardia Nacional en la policía migratoria de Estados Unidos. Muy bonito.
En entrevista con su periódico El País, Tonatiuh Guillén, quien fuera primer comisionado del Instituto Nacional de Migración en el gobierno de AMLO, quien desde luego renunció, le dijo a Pablo Ferri:
“(Los videos del trato a migrantes) retratan una iniciativa muy agresiva de lo que se llama política de contención, en lo que han sido muy explícitos el Presidente y el Secretario de la Defensa. He visto acciones que ameritarían sanciones penales a funcionarios. Están en un límite inaceptable desde todos los puntos de vista. Y retrata una regresión profunda de la política de migración de este Gobierno, que yo creo que pensó un escenario muy diferente, de respeto a los derechos humanos. Estamos al otro lado ahora”. Tonatiuh Guillén no entiende: cuidamos a los migrantes, a veces hay que proteger a palos. Usted no pasa, porque si pasa lo matan en el norte, y vuela un madrazo.
El ambicioso
Gamés no quisiera dejar en el tintero esta afirmación: el cura Solalinde es un oportunista y un simulador, se les llamaba arribistas, un supuesto defensor de los migrantes que de un tiempo a esta parte pasea por los pasillos de Palacio Nacional muy preocupado por el porvenir del gobierno de López Obrador. Este cura fanfarrón ha llegado a decir que las caravanas de migrantes son una trampa en contra del gobierno del Presidente: Solalinde le dijo a Azucena Uresti que al gobierno de Estados Unidos no le gusta el de México y trata de emplear a los migrantes para golpear al gobierno de López Obrador.
El cura Solalinde dice que ya no hace tanto activismo porque ahora su táctica ha cambiado: “La pandemia me ayudó, yo pude dedicarme a los migrantes, ahora puedo hacer una estrategia de mano del DIF, de la Procuraduría Federal de Protección a niñas y niños, de Migración, de todos los actores (…) soy muy feliz con los migrantes, nunca voy a dejarlos”.
Permita, padre Solalinde, que Gilga le diga que es usted un haragán y un mentiroso, no se sabe si más de lo uno que de lo otro. Por su parte Tonatiuh Guillén afirma: “Hay que explicar que la inercia que vemos hereda la interiorización institucional de los acuerdos de contención establecidos con el Gobierno de Trump. Interiorizamos ese acuerdo y sus lineamientos, cosa que se expresa en dos medidas. La primera, que la ley de la Guardia Nacional le diera atribuciones de control migratorio a la corporación. Y como sabemos, la Guardia Nacional es un aparato militar, cosa que el Presidente mismo ha dicho. Y segunda, que el INAMI fue permeado por militares”.
Lean esto, por favor: “Y otra cosa. Lo que vemos es la punta del iceberg. Sobre la punta se concentran las medidas de contención agresivas. Pero miles de personas cruzan todos los días, gracias al aparato que manejan los traficantes de personas. ¡Mira el tamaño del mercado que hay ahí, son mil millones de dólares por mes, es una cifra brutal! La política de contención debería estar centrada en estas organizaciones criminales”. ¿Cómo la ven? Sin la menor intención de un albur migratorio.
Gabinete de curiosidades
Del Diccionario del siglo XXI de Jacques Attali (Bolsillo Paidós, 2007): “Deseo: instrumento de la superación y de la desgracia, del descubrimiento y del sufrimiento. Donde se lo combata triunfará la ignorancia; donde se lo aliente se extenderá la frustración. Para escapar a este dilema, se propondrá satisfacer deseos virtuales, experimentar delirios, perder la conciencia de sí para vivir lo inconsciente de otro en una especie de carnaval de los apetitos y de los fantasmas”.
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