Gil estaba en reposo en su ecosistema cuando una noticia lo perturbó. La secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez, presentó los resultados y avances en Programas del Bienestar a dos años del inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Gil se fue de espaldas cuando leyó su periódico Milenio. En 2026 más de 42.8 millones de personas reciben al menos un programa o pensión e informó que estos cuentan con una inversión social anual superior al billón de pesos, es decir, “un millón de millones de pesos” con el fin de garantizar el apoyo directo a las familias mexicanas.
Madre de Dios, pero luego de dónde van a sacar ese dinero. Dice Aguilar Camín en su Día con Día que de una recaudación severa y, sobre todo, todo, de la deuda pública que aumentó de 11 billones de pesos en diciembre de 2018 a 20.6 billones en julio de 2026: 9 billones más. Gil se rascó la cabeza, gesto clásico al que recurre Gamés cuando no comprende: ¿y luego? Abismo no es una palabra que le guste a Gilga.
La señora Ramírez informó que 13.7 millones de personas adultas mayores reciben 6 mil 400 pesos cada dos meses como parte de la Pensión de Adultos Mayores que contribuye a fortalecer su bienestar y permitiéndoles vivir una vejez digna.
Agreguen ustedes, lectora y lector, que 2 millones de personas con discapacidad reciben 3 mil 300 pesos bimestrales como parte de la Pensión para Personas con Discapacidad, para así contribuir a mejorar sus condiciones de vida y bienestar.
Más y más
Súmele: más de 25 mil niñas, niños y adolescentes (de 0 a 17 años) reciben terapias especializadas de rehabilitación sin costo alguno como parte del Programa de Rehabilitación e Inclusión. En total, se han otorgado 6 millones de tratamientos.
Aquí ya empieza a oler a gas, pero en fon. Por otro lado, pero por el mismo, 300 mil niñas y niños reciben mil 650 pesos cada dos meses como parte del Programa Madres Trabajadoras, que contribuye al cuidado de los menores.
La Pensión Mujeres del Bienestar, que forma parte de un nuevo programa creado en este segundo año, beneficia a 2.8 millones de mujeres, de entre 60 a 64 años, que reciben 3 mil 100 pesos bimestrales para fortalecer su autonomía económica y calidad de vida.
Ahora bien, con la iniciativa Salud Casa por Casa se ha logrado que 20 mil profesionales de la salud realicen 23 millones de visitas domiciliarias a adultos mayores y personas con discapacidad.
Esto sí que se lo crean en Palenque a la secretaria, lean esto: se pondrán en marcha 6 mil 500 farmacias del Bienestar y, a partir de principios del siguiente año, se abrirán nuevos consultorios para la atención primaria. Aquí ya empieza la desvergüenza.
Ah, y no olvidemos: el programa Sembrando Vida da a 445 mil sembradoras y sembradores 6 mil 450 pesos mensuales e impulsa la economía rural el empleo y soberanía alimentaria.
Directo al padrón electoral
Gilga leía estos números descomunales cuando leyó en La Aurora de México una nota bien tramada: “Con un total de 42 millones de beneficiarios únicos, la entrega de programas sociales a través de transferencias monetarias directas –además de los servicios consolidados de salud, educación y vivienda– equivale a 40.5 por ciento del padrón nacional que cuenta con 103.6 millones de ciudadanos”. Para el paquete económico 2027 que se entrega hoy al Congreso, la Secretaría de Hacienda proyecta elevar el presupuesto social a 2.7 billones, un crecimiento real de 3.5 por ciento para llegar a alrededor de 45 millones de beneficiarios. Todo esto a unos pasos de la enorme elección de 2027.
A estas altura Gil se siente una mezcla de Shumpeter y Keynes, pero también un taxista morrocotudo: ¿a ver señor, dígame, dice el taxista, ese dinero a pasto no es para comprar votos? Yo digo, ¿no?
Gil se inclina a la sesuda opinión del taxista: con dinero baila el voto, con perdón de los analistas que se han quemado las pestañas.
Todo es muy raro caracho, como diría Baltazar Gracián: “La verdad siempre llega tarde”.
Gil s’en va