Política

El dictador y el invasor

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A veces Gil cierra los ojos y no ve nada. Cuando los abre mira a su alrededor. Las fuerzas militares de Estados Unidos habían capturado al dictador Nicolás Maduro y a su esposa y el dilema se instaló en el mundo.

De un lado, quienes consideran que el fin de Maduro en el poder no puede ser sino motivo de celebración, una Venezuela liberada de la tiranía del sátrapa que ha destruido su país, acosado a la oposición, perseguidor salvaje de críticos, un sociópata que se ha robado las elecciones ante los ojos del mundo entero para perpetuarse en el poder.

En esa corriente alterna, del otro lado hay quienes sostienen que la orden de Trump ha sido una invasión que no busca restablecer la democracia en Venezuela sino imponerse en la región por la fuerza militar, no elecciones libres, sino una invasión llevada a cabo por un ejército invencible al menos en América Latina. Esta corriente de opinión sostiene que la intervención se ha realizado fuera del derecho internacional y pasando por encima del Congreso de los Estados Unidos.

Abyección

Gil tuvo la mala idea de ver completa la conferencia de prensa que ofreció Donald Trump a los medios. Qué infame autoelogio, un discurso triunfalista de guerra, de un autoritarismo vulgar, por arriba, por cierto, del miserable Maduro. Somos una potencia militar, nadie nos derrotará. Una alocución abyecta que, de momento, pone al mundo en tensión si no es que al borde de la guerra. El bravucón de cantina demuestra que es capaz de tirar bofetadas en medio de la noche.

En su increíble cinismo, Trump ha dicho que va por el petróleo que le robaron y que Estados Unidos gobernará Venezuela. Será el sereno, pero en el poder se instalará una parte del chavismo a las órdenes Trump. Joder. ¿No es un poco demasiado el ejercicio de este “Trump justiciero”? No se lo tomen a mal a Gilga, pero ese camote esta difícil de tragar (ya, no empiecen, el mundo está vilo).

Marco Rubio ha declarado, además, que instalará un gobierno formado por aliados de Maduro. Iban por petróleo.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: invasiones, intervenciones por la fuerza, despojo de poderes para instalar un gobierno ajeno nunca traerá nada bueno.

Ilegal e imprudente

El Comité Editorial The New Yok Times ha publicado un análisis interesante. Gil lo cita aquí porque le parece cercano a una verdad, o como se diga. “Pocas personas sentirán simpatía por Maduro. Es antidemocrático y represivo, y ha desestabilizado el hemisferio occidental en los últimos años. Naciones Unidas publicó recientemente un informe en el que se detallan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos. Se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.

“Sin embargo, si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente. Quizá lo más relevante sea el hecho de que Estados Unidos ha desestabilizado esporádicamente países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.

“Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos”.

Todo es muy raro, caracho, como diría Balzac: “Todo poder es una conspiración permanente”.


Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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