• Regístrate
Estás leyendo: Goethe
Comparte esta noticia
Domingo , 21.04.2019 / 13:36 Hoy

Paideia

Goethe

Gabriel Castillo Domínguez

Publicidad
Publicidad

A lo largo de muchos años hemos comprobado que la educación literaria que nos aportan las escuelas es deficiente. 

Pareciera que nos enseñaron a alejarnos de los autores clásicos, no nos formaron para apreciarlos, disfrutarlos, encontrar en sus obras las ideas fuerza, adentrarnos por medio de ellos en el conocimiento de la condición humana. 

Cuando logramos aunque sea un mediano acercamiento a ese tipo de literatura, de verdad nos modifica la manera de ver la vida, pero casi siempre ocurre ello al margen de la escuela, de forma autodidacta, por influencia de algún buen lector cercano a nosotros o a partir de cierta lectura de textos atrayentes, que nos envuelven, que nos atrapan y nos colocan en ese camino sin retorno que es el gusto por la literatura, el leer por placer.

En ese camino hacia los clásicos es inevitable encontrarse con una personalidad impresionante: Johann Wolfgang Goethe (1749-1832).

Aunque he leído parte de su obra, no me siento autorizado para escribir sobre semejante personaje pero puedo asumir, desde esta columna, el papel de mediador de lectura para propiciar un acercamiento hacia él, con el pretexto del 187 aniversario de su fallecimiento el pasado 22 de marzo. 

Para destacar la grandeza de Goethe, voy a apoyarme en un escritor que admiro, André Gide, de quien leí recientemente el libro Al filo de la pluma (compilación de artículos, cartas, conferencias y prólogos) donde aparece un importante texto del Premio Nobel de Literatura 1947, en el cual reconoce una deuda intelectual con Goethe, “ese genio –dice- a quien sin duda debo más que a cualquier otro, quizás más que a todos los escritores juntos”. 

Habla de la felicidad que representó el haberse acercado, desde temprana edad, a la obra del poeta y pensador alemán, la que leyó con el más vivo interés y señala que “si yo me dejaba instruir por Goethe con tanta facilidad, era porque me daba conocimientos sobre mí mismo… Las lecturas que de él hice marcaron mi existencia”.

Aunque apenas nos asomamos al texto, no deja de ser interesante que un escritor polémico como Gide escriba de esa forma sobre Goethe, citando obras poco conocidas junto a las mayormente divulgadas, y destacándolo como ejemplo “en toda la literatura, de la más perfecta confusión entre obra y hombre” lo que hace, según él, su enseñanza tan apremiante. Nos deja el reto de seguirlo leyendo.


gabriel_castillodmz@hotmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.