Todos los libros sobre el gobierno de Trump se parecen. Unos son más ruidosos, con anécdotas más ridículas, pero todos pintan el mismo panorama que ya ni siquiera resulta escandaloso: un equipo desorganizado, sin brújula, encabezado por un personaje impulsivo, ignorante y errático, de una vanidad patológica, con una idea muy rudimentaria de la autoridad y sin sentido del ridículo.
El libro de Michael Lewis () es como los demás. Encuentra nombramientos absurdos, improvisación, inexperiencia, mucha prisa por hacer las cosas, algo, lo que sea, y una fundamental hostilidad hacia todo lo que se hizo antes. Lo que tiene de interesante es que su exploración del gobierno de Trump se convierte en un elogio de la burocracia —por eso vale la pena.
Los burócratas tienen mala prensa. En Estados Unidos como en todas partes, el sentido común dice que son parásitos que cobran mucho y no hacen nada, estorban. Con esa idea llegó Donald Trump, y por eso llegó con la escoba, y puso especial cuidado en nombrar a gente que no hubiese tenido experiencia administrativa, muchos que no tenían ni idea de las tareas de su dependencia. A Michael Lewis se le ocurrió preguntar cuál es el problema con eso, qué pasa si el secretario de Comercio no sabe lo que hace el Departamento de Comercio, si el secretario de Agricultura no conoce el Departamento de Agricultura. Y descubrió la burocracia.
Los ejemplos de Lewis son muy interesantes. Las reglas para la producción agropecuaria del DoA, por ejemplo, son sin duda un obstáculo para los empresarios; pero acelerar las líneas de producción haría imposible el trabajo de los inspectores, y aumentaría el riesgo de transmisión de enfermedades. Las reglas sobre la alimentación en las escuelas la hacen más cara: hay soluciones más baratas, menos exigentes, se puede hacer más con menos, menos reglas, menos inspectores —pero eso tiene consecuencias para la salud de los niños a largo plazo.
La oposición entre la administración y la política, en los términos que la presenta Lewis, consiste en que los políticos siempre prefieren dar soluciones de corto plazo: más baratas, más rápidas, más populares, para problemas que sólo se manifestarán en el largo plazo. Por eso es importante para ellos la ignorancia hace más fácil tomar las decisiones. Y más todavía si nadie más sabe, y por eso se han ido apagando los sitios con información pública del gobierno norteamericano. Mejor a oscuras. Es un ejemplo para libro de texto: para cuando lleguen las consecuencias, Trump se habrá retirado, con aplausos.