Política

Vuelve Anaya

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Para el segundo 23 ya había hecho uso de su primera persona en nueve ocasiones y con tal énfasis que fue difícil no atender a su llamado. No se niega que, al verlo ahí, mirándonos de frente en primer plano y con camisa de vestir de color gris apenas desabrochada de los primeros dos botones, algo de emocionante ternura y feliz sorpresa me sobrecogió.

Y luego ese rostro algo pálido, muy sereno, todo impávido. Ese rostro tan suyo. Ese rostro de eterno colegial inmaculado recién salido de la primera comunión. De suerte que también nos ha dejado en claro que ha regresado más maduro.

Obsérvese el yo, yo y más yo. Es cuestión de repasarlo, es de acceso libre en la web. Acaso deténgase en los primeros 23 segundos: “He dedicado”, “para mí”, “mi tiempo”, “mis alumnos”, “me preocupa muchísimo”, “mi casa”, “créanme”…

Hay que verlo. Es el vídeo con el que Ricardo Anaya, ex candidato presidencial panista, nos anuncia que está de vuelta. Como a todos, la pandemia del covid-19 le tiene preocupado y si ha vuelto no es otra cosa sino para convocarnos a la unidad nacional, dejarnos de politiquería, pleitos fratricidas y enfrentar al coronavirus. Fruncido del ceño y aguzando la vista, el jovenazo panista, nos reprende: “no es momento de pleitos entre políticos” (1:46).

Es un video sencillo en su formato, básico en su contenido y plano en sus encuadres. Lleva el título “Son tiempos de solidaridad”. Tarda lo que tarda un aria de ópera, la de Macbeth, quizá, y concretamente Perfidi, all’angelo contro me v’unite, que dura 5:04 minutos.

Don Ricardo a cuadro, recargado hacia la izquierda. En segundo plano se observa, algo borroso, un librero con sus estanterías al tope de libros bien ordenados por tamaño y color. Ningún adorno, foto o figurilla de esas de bronce o porcelana que tanto pululan en las bibliotecas de casa. Véase, por ejemplo, el otro vídeo de promoción semanal, el de don Ildefonso Guajardo, ex secretario de Economía, que en segundo plano se mira otro librero ordenado, pero en una de sus estanterías sobresale un pedestal con una cruz.

Curioso, también el priista don Idelfonso llamaba a la unidad y vestía de camisa formal apenas desabrochada de los dos primeros botones. Una camisa color azul. Igual dura lo que dura un aria de ópera, la de Macbeth, quizá, y concretamente Nel di della vittorian io le incontrai (7:38). No se niega que, por momentos, nuestros políticos se uniforman.

Volvamos con Anaya. Su video. Cuatro principales mensajes: uno, regresa más preparado; dos, exige se atienda con seriedad la pandemia; tres, alarma que vienen desempleo, devaluaciones, crisis económica; y cuatro, instruye qué acciones políticas “tenemos” que implementar. No estamos solos, recalca. Y, nuevamente fruncido el entrecejo, como un pastor que reconforta, nos advierte: “vienen tiempo difíciles, pero el Sol volverá a salir” (4:32).

Es de incívicos no ofrecer la bienvenida a quienes, aún muy cargados de sí, retornan a casa. Sea bienvenido. Incluso celebrado. La escena política anda tan escasa de opositores serios, preparados, decididos. Acaso valdría aconsejar hacer uso de las buenas maneras, presentarse sin egos, discretos de lengua, sin loanzas propias, sin pregones en primera persona. Cualquier manual de urbanidad para políticos lo sugiere y dicta. El Político, de Azorín, por ejemplo. 


@fdelcollado


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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