Negocios

Adquisición de automóviles nuevos para la empresa ¿beneficio fiscal?

Hace unos días, un participante del programa MEDEX del IPADE me platicó que tenía la intención de cambiar su auto por uno mejor y me preguntó si convenía más meterlo a la empresa. No supe qué contestar, no es mi fuerte el tema fiscal, así que decidí investigar. La compra de un activo fijo necesario para el funcionamiento de la empresa es deducible fiscalmente con la finalidad de obtener una reducción en el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Para mi sorpresa, en el caso específico de los automóviles el beneficio fiscal de la deducción puede resultar contraproducente debido a la disminución en el límite de la deducción. Para hacer un análisis más completo es necesario considerar dos factores: a) el monto de la deducción y, b) el impuesto que se causará cuando el carro sea vendido. La Ley del ISR establece que los automóviles son deducibles siempre que su valor no exceda $175,000 sin incluir IVA, y se puede aplicar una tasa máxima de depreciación de 25% (4 años). Es muy claro que el monto máximo de deducibilidad se encuentra muy por debajo de los precios de mercado, inclusive del de los autos más pequeños. El principal problema radica en que cuando vendas el vehículo deberás acumular el total de la utilidad que esta transacción te genere. En otras palabras, si enajenas un auto a los cuatro años de haberlo adquirido, cuando está ya totalmente depreciado, el ingreso total de la venta se considera utilidad y tendrás que pagar ISR por ese monto. Por ejemplo, adquieres un automóvil nuevo con un valor de $600,000, de los cuales solamente podrás deducir $175,000, por lo tanto, el beneficio fiscal para la empresa será de $52,500 considerando una tasa de ISR de 30% ($175,000 X 30% = $52,500). Si al término de los cuatro años lo vendes a la mitad del costo, con un precio de $300,000, el total de la venta será considerado como utilidad gravable y deberás de pagar $90,000 de ISR ($300,000 X 30% = 90,000). El efecto neto es que pagarás $37,500 más de impuestos ($52,500 - $90,000). De forma adicional debes considerar el beneficio fiscal que se obtiene al deducir otros gastos relacionados con el automóvil, como son: mantenimiento, seguros, refacciones y combustible; sin embargo, estos gastos serán deducibles en la misma proporción en que el automóvil es deducible en nuestro ejemplo, 29.2% ($175,000 / $600,000). Esta regla fiscal me causa ruido debido a que la producción de vehículos ha caído en 2019. ¿Tú qué opinas al respecto?

Federico D’Kuba es profesor del IPADE Business School

fchavez@ipade.mx


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