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Lunes , 22.04.2019 / 10:07 Hoy

Estado de Derecho

Yo sólo sé que no sé nada

Fabián Pulido

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La reflexión filosófica de Sócrates, uno de los sabios y maestros más grandes que ha pisado este plano, me era ajena, distante, confusa hasta el día en que decidí buscarme.

Hasta entonces pude acercarme siquiera a la idea, a mi idea, de lo que el maestro de Platón quiso decir cuando le entregó al Hombre el “yo sólo sé que no sé nada”. Para mí no había libro, estudio o esquema que me llevara a descifrar lo dicho por el filósofo. Pude ver un pequeño destello cuando empecé a ver hacia adentro.

Mi acercamiento a la escatología, al budismo, al pleno estudio de mí ser me ha trazado el camino de la comprensión sobre la inmensidad y la eternidad de la vida y, con ello, la fuerza que emana de ésta: el amor. La vida siempre es. Y la evolución es ascendente y eternamente. No hay tal cosa llamada “muerte”; así lo afirma William Walter cuyo legado crece a través de “la Ciencia de las últimas cosas”. Y cuando poco a poco voy comprendiendo ese código que me acerca más a quién soy, es cuando me doy una idea de cuánto ignoramos y lo mucho que hay que descubrir sobre nosotros.

Yo sólo sé, que no sé nada, pero trato de saber: “sé que sé” para evolucionar al “sé que sé que sé”.

Por esto pude alejarme a tiempo de los señalamientos maquillados, de la gala que hizo el ego durante los últimos meses en Facebook y en Twitter: Todos creen saber sobre “su candidato” y si no piensas así eres un vendido, un zombie, un analfabeta.

Todos creen saber sobre el valor de la vida y bajo el velo del dogma acusan a quienes ven en el aborto la posibilidad de salvar otras vidas o de aminorar un problema de salud pública. Acusan, pero no proponen.

Evangelizadores en Facebook que buscan meterte a huevo “la palabra de creador” cuando mi pregunta es, ¿saben quién es realmente “el creador”? ¿No soy acaso Dios? ¿No somos todos, Dios? ¿No Dios es el Todo? ¿Quién eres? ¿Sabes diferenciar a tu ser de tu imaginario? ¿Sabes qué es el imaginario? Sin ser petulante, puedo decir que, por lo menos, yo lo leo a diario en Facebook y en Twitter, en algunos, no en todos, pero pienso en la mayoría. Y sólo por esto agradezco haber vivido este proceso electoral a distancia, intenso sí, con publicaciones sí, pero a distancia porque las redes, operadas desde el ego, pueden ser tóxicas y asfixiantes.

Yo sólo sé, que no sé nada. Y así llego al 1 de julio, con lo poco que sé: Que la mente es Dios y Dios es todo. Y que sólo podemos entendernos con la energía única que todo ser vivo, todo, puede emanar: el amor.

Yo Soy, Aquí Estoy.

Twitter: @FApulido

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