Política

Regresar a clases en escuela pública

  • 4ta de Humboldt
  • Regresar a clases en escuela pública
  • Elliot Ruiz

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¿Alguien puede explicarme por qué todas las escuelas públicas tienen una montaña de pupitres oxidados y una colección de retretes viejos ocupando los espacios de esparcimiento de nuestros niños? Estoy seguro de que este problema puede resolverse de la manera más absurda. O ¿será acaso un monumento intencionalmente colocado para celebrar la caída de la reforma educativa neoliberal?

Ahora que regreso a la que fue mi escuela primaria, la veo descuidada, decadente... como si en veinte años no se le hubiera inyectado recurso alguno. O tal vez siempre ha estado así y yo la miraba desde la óptica de la ilusión.

Miento. De hecho, sí hay inversión: se construyó un enrejado para proteger de los balonazos a los autos de los maestros. Parece un gasto innecesario, ya que los vehículos han invadido la cancha de futbol.

En mis tiempos, los grupos tenían más de treinta niños. A mí hasta me tuvieron que comprar una banca para hacerme espacio. Ahora, reducida la matrícula a la mitad —dos sillas por niño—, tampoco alcanza el recurso para brindar la educación de “excelencia” que propone la Nueva Escuela Mexicana.

¿Para qué regala uniformes el Gobierno si la escuela va a pedir otro? Y, si van a regalar algo, que sirva para algo; no como esos colores que te rompen las hojas o esos pantalones baratos que no aguantan ni la primera arrastrada. ¿Se los habrán dado en sobreprecio? No me sirven un par de zapatos que no son de la talla. Si no lo van a hacer bien, mejor no regalen nada y que ese presupuesto sirva para mejorar las condiciones de la escuela.

Nuestras escuelas son una tristeza, así como las clases de los maestros que heredaron la plaza. Se supone que ellos van a “contribuir a la formación del pensamiento crítico” de nuestros hijos, pero están a merced de un sindicato que los condiciona de acuerdo con sus objetivos políticos.

¿Qué necesidad tienen los preescolares de aguantar el discurso lisonjero de la funcionaria que viene a inaugurar el año escolar? ¿Que no ve que los niños están llorando? No cabe duda: ellos ven la escuela como un recurso meramente electoral.

Padres, pongamos atención a todo lo que pasa en nuestras escuelas, tanto dentro como fuera. ¿Por qué un privado tiene que exhibir las fotos de nuestros hijos en la vía pública, con la venia de la dirección y sin nuestra autorización? ¿Qué clase de negocio perverso es ese?

¿Por qué no se hace respetar el paso peatonal a la hora de la entrada y la salida? Ir a la escuela en México es enfrentarse al terror cotidiano. Porque todo lo que la política toca, se desmadra.

Por supuesto, hay mucho que los padres podemos hacer para mejorar nuestras escuelas. Lo primero es asumir que son nuestras, y no del Gobierno.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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