Política

Maduro en Manhattan

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Nicolás Maduro se declara inocente.

El dictador está en su circo. Aún preso mantiene el espectáculo. Cambia de atuendo antes de que le impongan el anaranjado. Desea feliz año a sus captores y a los presentes.

Llega a la Corte en Manhattan y aprovecha la oportunidad. La cuestionada forma en la que fue aprehendido le da cuerda y juego.

Ni inocente ni presidente, pero él declara y agrega a las respuestas que le formula el juez Alvin Hellerstein: “Soy Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, secuestrado por una intervención militar de Estados Unidos. Soy prisionero de guerra… y me acojo a las convenciones de Ginebra y Viena…”.

La memoria multilateral de las próximas décadas queda marcada por su arresto. El nuevo (des)orden estalla. Las redes y los chats, también. Las interpretaciones, los análisis, la polarización, las condenas, los festejos, los reclamos, las explicaciones (pedidas y no) invaden la esfera pública.

Las frases recurrentes sobre “no intervención” y “soberanía” se repiten, mientras narcodictaduras y narcogobiernos crecen al amparo de la tibieza o colusión internacional (incluido el espaldarazo que la llamada 4T le brindó al tirano en 2024, cuando el pueblo no lo eligió).

Durante estos 25 años, cerca de ocho millones de personas venezolanas huyeron. Otras, no lo lograron; murieron o quedaron atrapadas en el sanguinario régimen.

Nadie se hace cargo del horror.

Mientras funcionarios cubanos y pillos afines condenan el “imperialismo”, el propio grupo de Maduro se acomoda y colabora con la administración norteamericana.

¿Entrega pactada? ¿Y los presos políticos? ¿Y la reestructura democrática?

Delcy Rodríguez, figura clave del andamiaje delictivo del chavismo, asume la “presidencia”, en tanto, Trump “dirige” al país.

Y mientras el mundo al revés se agita, en Nueva York se acumulan investigaciones y pruebas en contra de los grandes capos y sus redes criminales.

Ahí están presos. Ahí brindan testimonios. Ahí se hila información… Muuuuucha información.

Claudia Sheinbaum colaborará con Donald Trump.

Aquí entre nos

Parece chiste cruel.

El ministro presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, declaró que “no podemos permitir ni tolerar la ley del más fuerte”.

Se refería, claro, al caso de Venezuela.


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Elisa Alanís
  • Elisa Alanís
  • Periodista. Máster en Análisis Político y Medios de Información. Escribo #RazonesyPasiones en @Milenio. Conduzco #ElisaEnMilenio
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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