El gobierno de Estados Unidos tiene clarísima su agenda con nuestro país: seguridad y economía. Y luego de Venezuela, más.
La declaración del mandatario norteamericano sobre una posible incursión por tierra y su reiteración que los cárteles dirigen México fue seguida de dos llamadas telefónicas y una visita.
Primero, la comunicación entre el canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario de Estado, Marco Rubio. El meollo del asunto. Este último pidió acciones concretas y mayor participación para desmantelar las redes narcoterroristas.
Segundo, la charla telefónica entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump. La cooperación.
Tercero, la presencia del embajador Ronald Johnson en Palacio Nacional. El seguimiento.
Trump desea anunciar resultados y tiene mucha información sobre actores mexicanos metidos en la porquería.
¿Qué quiere la doctora?
El asunto es que la narcopolítica permeó. Desde hace décadas, pero se afianzó y avanzó en el sexenio anterior. Las redes criminales llegaron hasta el obradorismo. Hicieron mancuerna y se fusionaron.
El otrora líder social se alió con quien fuera con tal de obtener más poder. Se corrompió a cambio de reconocimiento, seguidores, mayorías, votos, votos y más votos.
Por ejemplo, solo un botón de muestra de pesquisas que están en el orden internacional: el gran robo a la nación, desde el mismísimo Ejecutivo federal vía huachicol fiscal, habría servido, entre otras, para financiar campañas, cárteles e imponer a miembros de sus células delictivas como funcionarios.
Ya ven que, incluso, Rubén Rocha Moya advirtió públicamente que fue AMLO quien lo puso en la silla de Sinaloa, a pesar de que no ganó la encuesta morenista. El mensaje fue tan cínico como transparente y directo.
Ahora, si de escoger se trata (¿se puede?) entre la Casa Blanca y “La Chingada”, Sheinbaum no dudará.
En una de esas, “mata dos pájaros de un solo tiro”, como dicen por ahí.
Va a hablar de “soberanía” y “respeto” y va a colaborar, colaborar y colaborar con Donald.
Mientras tanto, crece el nerviosismo en el eje Tabasco-Chiapas.
Aquí entre nos
Y hablando del eje y de la política 4T, ante las exigencias del Verde y del PT, la Presidenta deberá acordar con los cercanos a Andrés Manuel, Ricardo Monreal y Adán Augusto López, para pasar su iniciativa de reforma electoral.
La pregunta sigue siendo: ¿Y México?