Que la defensa que eligió la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, sobre el escándalo de los audios, fue que se trató de una trampa orquestada por su enemigo político Jaime Bonilla, delegado del PT en la entidad, a quien dice haber tendido la mano de buena fe, si bien su enfrentamiento no ha tenido respiro rumbo a la elección de 2027. Por lo pronto Morena está que trina contra el señalado, porque ve “una traición al movimiento”, aunque él, por supuesto, niega todo. Así se llevan.
Que el PVEM, que dirige a escala nacional Karen Castrejón, fue el único partido que decidió intervenir en los registros de las nuevas fuerzas nacionales ante el INE y, con la autoridad moral que ostenta, presentó cuatro juicios contra cada una de las organizaciones finalistas para exigir que se les ponga lupa hasta debajo de las alfombras e incluso se lanzó contra Paz, membrete con el que Morena se ha desvivido en apapachos en los últimos días. Cosas de aliados y así.
Que en oficinas del gobierno federal cuentan que en la FGR indagan “si existió alguna omisión” por parte de fiscales en la investigación contra Mauro Alberto Núñez Ojeda, de quien se sabe que fue la persona que condujo la aeronave que trasladó a Estados Unidos a Ismael Zambada. Pero todo parece perfilarse para que, cuando dicen que la entrega del piloto a aquel país, cuando ya estaba en manos de la justicia mexicana, se decidió “al más alto nivel”, el responsable no sea otro que Alejandro Gertz, antecesor al frente del MP federal, hoy embajador en Londres, o su equipo.
Que la presidenta Claudia Sheinbaum dice que la titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy, tendrá que explicar las razones de la renuncia de Ulises Lara López, quien se desempeñaba como fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes y vocero antes de dejar tirado el changarro por “asuntos personales”, porque a ella no le corresponde por tratarse de una instancia autónoma. Bien.