Que luego de muchos meses de expectativa, finalmente ayer el INE dio a conocer sus criterios de paridad de género para las gubernaturas, y en Nuevo León muchos respiraron aliviados… hasta cierto punto. El tema central, que es la repartición de candidaturas, parece no afectar a nadie a nivel local, pues ya anticipaban una medida de esta naturaleza, de ahí que no se vislumbran cambios en los perfiles ya difundidos. En donde sí podrían existir dificultades es en los tiempos para informar al INE dicho reparto, porque en algunos casos los procesos internos no cuadran con los plazos marcados. A echar cuentas.
Que ya entrados en eso de la gubernatura, ayer el Instituto Estatal Electoral determinó los topes de gastos para precampañas y campañas, y en conjunto, dan ¡90 millones de pesos! Cada aspirante a la gubernatura podrá gastar en precampaña 14.4 millones de pesos, mientras que en campaña, la friolera de 75 millones de pesos. Y aunque es un mundo de dinero, no hay que olvidar que los organismos ya tienen dientes afilados para fiscalizar hasta el último centavo. Abusados todos.
Que una cosa es lo que se dice de manera pública y otra lo que ocurre tras bambalinas, y eso aplica en todos los ámbitos. Nuevo León mantiene una postura ecuánime en eso del trasvase a Tamaulipas, que por cierto ya dijo que no ocupa ningún pago, al señalar que Conagua tiene la última palabra. Sin embargo, la inquietud de muchos es que la dependencia federal de cualquier manera aplique un descontón de la presa El Cuchillo para enviar el agua a donde se ocupe… incluido Estados Unidos. Eso sí da miedo.
Que en la Comisión Estatal de Derechos Humanos salieron muy llevaditos y muestra de ello es lo ocurrido esta semana con el concurso interno de calaveras. Una colaboración anónima llegó a los correos de directivos con una calavera a Óscar García Zurita, el secretario ejecutivo cuestionado por viajes y gastos en días anteriores, reportaje publicado en estas páginas. Parte del texto dice: “La Huesuda revisó las casetas, las cuentas y el menú/ y dijo: ‘Caray, aquí hay más gastos que en un tour’/ tantas comidas y tantos peajes/ ¡parece que Óscar vive de puros viajes!/…”. No perdonan una.