Que ayer hubo un par de botones de muestra que dejan en claro una cosa: el proceso electoral del 2027 ya está en marcha, aunque el año previo arranque hasta el mes de octubre. Para abrir boca, el gobernador Samuel García le pidió a los alcaldes aportar para el Mundial de futbol, sumándose a la iniciativa Ponte Nuevo, Ponte Mundial, pero la respuesta salió contraproducente. A nombre de la Mesa de Coordinación Metropolitana, el alcalde de Escobedo, Andrés Mijes, le reviró pidiéndole que pague los adeudos con los municipios. Foul en media cancha.
Que como segundo ejemplo, ahí está el show que se aventaron ayer el Gobierno estatal y el municipio de Monterrey, que por varias horas jugaron al “abrir y cerrar” un tramo de Morones Prieto. Para duda de nadie, ambas administraciones confirmaron que no tienen acuerdos ni ganas de diálogo y, peor aún, enviaron a sus policías y tránsitos a tratar de resolver un problema técnico. Si bien hubo momentos de tensión, al final la sangre no llegó –literalmente– al río, el tramo seguirá cerrado unos días y se agrega un capítulo más a la rivalidad entre ambos palacios. Nadie da tregua.
Que aquellos que festejaron con bombo y platillo el fracaso de la reforma electoral, les cayó el quita-risas cuando se conoció el avance de lo que será el llamado Plan B. De entrada todos los congresos locales, incluido el de Nuevo León, deberán poner sus barbas a remojar porque se dice que el trancazo viene fuerte en materia de recorte presupuestal, lo que supone que muchos sacos y corbatas sobrarán a futuro. Y el colofón fue el anuncio de que le bajaran regidores a los municipios y Monterrey encabeza la lista. ¿Simple coincidencia o mensaje velado?
Que en un tema que parecía más frío que el que congeló a los Tigres en su visita a Cincinnati, resulta que el secretario General de Gobierno, Miguel Flores, volvió a afirmar, una vez más, que el Poder Ejecutivo tiene las puertas abiertas para resolver el Presupuesto. El asunto sigue atorado por el rezago legislativo y por eso se recurrió a la reconducción. Sin embargo, en su mensaje dejó un mensajito que comienza a sonar a resignación: “Esperemos y hagan conciencia, pero ya cada vez lo vemos lejano; esto que vi ayer que se aprueban dos semanas de vacaciones, pues definitivamente es un mensaje”.